Ayer una amiga tenía música de los 90s en la oficina, y salió una canción de Kabah, uno de mis grupos favoritos. De hecho, su canción “La calle de las sirenas” estará por siempre ligada en mi memoria a las kermeses de mi escuela durante la primaria; pues alguna vez la quisimos presentar unas amigas y yo en los concursos que se hacían para tales ocasiones. Sinceramente, no tengo un recuerdo fijo de la presentación, pero esa canción sigue siendo una de mis favoritas, pese al paso del tiempo.
Ahora que reflexiono sobre ello, esa canción me gustaba y me gusta porque su tema es sumamente diferente a las canciones típicas de la época adolescente (de cualquier persona), cuyo punto central es el amor y todo lo que de este se desprende. En cambio, “La calle de las sirenas” habla sobre un dragón, unicornios, unas sirenas en la luna pintando a las estrellas, y otras tantas metáforas que en su momento no entendí completamente. Sin duda, a la niña “rara” que fui, que le gustaba inventarse historias y a veces las decía en voz alta en el salón; le resultaba una canción mucho más interesante que las demás que hablaban sobre el primer beso o ese tipo de cosas. Al fin y al cabo, yo no daría mi primer beso hasta muchos años después; pero en ese entonces, según yo, ya tenía un conocimiento amplio sobre cosas fantasiosas.
Es ahí cuando me di cuenta de lo extraña que es la sociedad en cuanto a cómo esperan que sea la transición entre la niñez y la juventud, y como esto es evidente en el ámbito musical. Con esto quiero decir que es obvio que, en cierto momento, aunque aún seas una niña, van a dejar de llamarte la atención las canciones de Pimpón o el ratón vaquero; pero al momento de voltear a ver que otras opciones tienes, te encuentras con canciones que hablan de que quieres que el chico que te gusta te tatúe su nombre en el alma (lo siento, nunca me gustó Jeans). Y así, pasas de un mundo inocente a un mundo en el que sólo se haba del amor romántico; y en algunas ocasiones de la amistad, pero seamos sinceras, el 99% de las veces es amor romántico.
Esto es solo un pequeño ejemplo de cómo, con cosas tan sutiles y en apariencia inocuas, se va forzando la sexualización de la niñez; y lamentablemente cada vez se da en edades más tempranas. Si te parece que estoy exagerando, ¿entonces porque la gente le pregunta a niños y niñas en edad preescolar si tienen novio o novia? Tienen entre 3 y 6 años, a esa edad su mente debería estar enfocada en otras cosas, como en seguir desarrollando sus habilidades sociales; que ahora se verán sesgadas al forzarles a ver la vida en pareja, antes aún de definirse como personas individuales.
Yo no tengo hijos o hijas, y realmente mi contacto con la infancia de hoy en día es limitado. Por algunas cosas que he visto, creo que hay más opciones que en mi época en cuanto a temas en canciones, por ejemplo. Pero aún así, sigue siendo preponderante la importancia que se le da al amor romántico en los diferentes medios de consumo. E incluso aquellos que buscan presentar otros tipos de amor (como el de la amistad), terminan siendo reinterpretados por la misma audiencia; por el mismo condicionamiento que tenemos respecto a que dos personas que se aman, tiene que ser forzosamente derivado de un amor romántico, o bien que la evolución natural de esa relación será justamente un amor de pareja. Es por eso que desde temprana edad los niños y niñas buscan tener un novio o una novia, aunque muchas veces (y en el mejor de los casos, cabe agregar) sea solo de nombre; pues eso es lo que hacen los y las protagonistas de las historias que les presentamos.
Creo sinceramente que si los medios buscarán que los contenidos de consumo (música, cine, televisión, videojuegos, internet, etc.) presentarán otro tipo de relaciones, y otro tipo de temas en general; la sociedad sería más equilibrada y habría muchas menos personas atrapadas en relaciones dañinas o insatisfactorias, pues entenderían que está bien no tener pareja, y que también está bien no querer tener una. El darle a las personas la oportunidad de vivir y desarrollar su vida a su ritmo, sin que todo lo que vean les esté diciendo que no están haciendo lo que deberían; sin duda serviría también para mejorar la salud mental colectiva.
Además, claro, tendríamos la oportunidad de escuchar una canción sobre ninfas o pegasos que fueran tomadas en serio. ¿A ti de que te gustaría escuchar una canción?