Últimamente he leído mucho sobre el mito de Pandora, una historia que se ha referenciado en muchos otros relatos y medios; pero que en cierta forma nunca había leído directamente. Por ejemplo, recién ahora me entero que Pandora fue la primera mujer creada directamente por los Dioses griegos a partir de arcilla, y como el hecho de que ella abriera la caja (que en realidad era una vasija) se relaciona de cierta forma con la historia de Eva en el Génesis de la Biblia; en el sentido de que ellas fueron quienes trajo el mal a la humanidad. De hecho, algunos estudiosos del tema mencionan que posiblemente sea Pandora misma quién contenía dicha maldad, debido a la mención de la vasija de arcilla; y a que en otra versión del mito lo que envían los Dioses a la humanidad es precisamente a la primera mujer, “cuyos descendientes serán tormento de la humanidad”. Una coincidencia interesante respecto como ambas sociedades veían a la mujer como algo inherentemente maligno, y que por tanto debía ser sometido.

Pero bueno, continuando con la historia; como es bien sabido, luego de que todos los males fueron liberados de la vasija e invadieron el mundo, lo único que quedó dentro fue la esperanza. Algunos argumentan que una interpretación más sombría es posible; haciendo referencia a que esa parte del mito también podría traducirse como que lo se quedó en la caja fue una “expectativa engañosa”, es decir, un mal que hace a la humanidad creer que todo saldrá bien cuando la realidad es otra. Una interpretación plausible considerando que la vasija se suponía contenía todas las miserias que aún hoy atormentan a la humanidad; y que por tanto fue algo bueno que se quedara en la caja.

Sin embargo, creo que hay otra teoría que también debe considerarse: ¿que tal si la Esperanza estaba en la vasija luchando y conteniendo a los males del mundo? Según algunas versiones de la historia, Pandora no abrió la caja inmediatamente, sino que estuvo un tiempo tratando de resistirse a la tentación. ¿Qué tal si ese fue el trabajo de la Esperanza? Después de todo, la Esperanza es también una Diosa griega (conocida como Elpis), por lo que es factible que tuviera la capacidad para restringir a los males que amenazaban a la humanidad. Además, el hecho de Elpis sea precisamente una deidad femenina, agrega profundidad a la historia; pues en ese caso tendríamos tanto a una mujer hostigado y vencida por el sistema (en este caso Zeus), como a una que se rebela contra el mismo y busca cambiar no solo su situación, sino la de la comunidad.

Esta es la interpretación que más resuena conmigo, pues encaja con la creencia de que la esperanza no debe ser sólo un “sentimiento estático”, sino que debe ser activo. Es decir, solo esperar a que las cosas mejoren, no sirve de nada; sino que cada persona debe hacer algo para lograr esa mejoría. Cabe aclarar que con esto no me refiero solo a buscar una mejora “personal”, o a hacer algo individualmente, sino más bien a unir esfuerzos para poder lograr un cambio real y duradero, un cambio de sistema vamos. Después de todo, y volviendo al mito, eso fue lo que considero hizo Elpis: se negó a aceptar lo que Zeus (el sistema) había destinado para la humanidad, e intentó detenerlo con todas sus fuerzas. Al final quizás no haya tenido éxito, pero nos dejó una historia que nos sirve de inspiración para seguirlo intentando.

Esa última parte también es algo que me parece importante resaltar: si como se dice lo último que quedó en la vasija fue la esperanza; y según varias interpretaciones Pandora era la vasija misma, entonces su mito nos deja aún una lección más importante que la propuesta por Hesíodo (el poeta griego a quién se le atribuye la primera mención del mito de Pandora). Sí, quizás en la humanidad haya maldad, una maldad que ha corrompido al mundo y le ha traído sufrimiento; pero también existe un sentimiento bueno, un deseo de querer que nosotras mismas y la situación mejore. Si a eso le agregamos el componente de género, y la corriente de pensamiento que considera a Pandora como una versión inicial de la Madre Tierra; quizás esto también sirva también como una forma de quitar el estigma que se le ha impuesto a la mujer a lo largo de los siglos, y nos permita apreciar y entender nuestra esencia humana como algo mucho más complejo que una simple idea binaria del bien y el mal

¿Y tú, aún tienes esperanza en tu vasija?

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