¿Alguna vez has ido a un lugar donde parece que el tiempo avanza más despacio? ¿Pero que, extrañamente, te alcanza para más cosas?
Yo conozco varios lugares así, en los que el día parece alargarse mágicamente. Contrario a lo que podría pensarse, no son lugares recónditos; uno de ellos está de hecho a poco más de una hora de la ciudad en donde vivo. Así que la particularidad del paso del tiempo no depende de su lejanía con las ciudades, sino de algo más. A veces he pensado que quizás se debe a que su población son principalmente adultos y adultos mayores; pero también me ha tocado visitar pueblos y pequeñas ciudades donde la población es más diversa, demográficamente hablando, y me he encontrado con la misma sensación en cuanto al paso del tiempo.
Finalmente, llegué a pensar a que quizás a mí me parecía que el tiempo se alargaba en esos lugares, porque voy únicamente de visita y con la oportunidad de hacer cosas que usualmente no hago. Por ejemplo, en el poblado que les comento, muy cerca de la casa donde nos quedamos, hay un pequeño cerro; así que podemos subirlo luego del almuerzo. O bien, podemos organizarnos e ir a un cañón natural, que si bien es un sitio más turístico y con más gente; no deja de ser una actividad inusual en mi día a día. O simplemente el sentarnos a platicar en la mesa de la cocina, escuchando historias diferentes; me la sensación de que tengo más tiempo para disfrutar.
Aunque estoy segura de que situaciones como las anteriores influyen en mi percepción del tiempo, también es cierto que cuando platico con gente que es originaria de esos lugares y que por cualquier situación están en la ciudad; me han hecho el mismo comentario: que les parece que el tiempo les alcanza para menos cosas. Ahora que reflexiono sobre ello, su apreciación puede verse afectada por el hecho de que, contrario a mi experiencia, ellos sí vienen aquí con una agenda establecida. Por ejemplo, a tal hora tiene que atender una consulta médica, o tiene hasta tal hora para atender un trámite de gobierno, y además tiene que regresar temprano para no manejar de noche. En otras palabras, su tiempo ahora está compartimentado, en lugar de ser una unidad completa que se les presenta día con día.
Quizás en eso estribe la magia de ese tipo de lugares, en que en ellos realmente tienes un día completo cada vez, en lugar de pequeñas unidades pre asignadas a diferentes actividades. Existen técnicas como el método Pomodoro que afirman, y con razón, que el dividir tu tiempo en bloques permite aumentar la productividad y mejorar la administración del tiempo. Lo cual está muy bien, pero en ocasiones las personas solo queremos disfrutar del tiempo, no sacarle provecho. En una sociedad donde cada vez existe mayor presión por tener todo ya, y aprovechar cada minuto de tiempo disponible; el poder visitar lugares donde realmente cuentas con un día completo para vivirlo, es algo invaluable.
¿Conoces algún lugar donde el tiempo parezca alargarse?