Las noticias han estado anunciando una fuerte tormenta que tendrá lugar en los primeros días del inverno del 2022. Algunas ciudades del norte de Estados Unidos ya han sido afectadas, sobre todo en temas de falta de electricidad. Según algunos medios, esta tormenta es algo que ocurre “una vez en una generación”, lo cual supongo debería impactarme, pero la verdad es que anuncios como esos ya tiene muy poco efecto en mí; y supongo lo mismo debe pasarle a muchas personas de mi rango de edad.

Al fin y al cabo, hemos sobrevivido a por los menos 3 fines del mundo, una pandemia, una crisis económica “sin precedentes” pero que al parecer puede pasar de nuevo; sin mencionar que pasamos de los discos de 3 ½ a tener almacenamiento casi ilimitado en la nube. De hecho, en este caso particular del clima, yo ya he pasado en 2 ocasiones por congelamientos importantes que han detenido no sólo a mi ciudad si no a varias. Por eso, cuando veo noticias que anuncian con bombo y platillo que algo es una ocasión única, me cuesta un poco de trabajo creerlo.

Una causa de esto como dije es que ya hemos pasado por bastante; pero creo que otra razón es que algunas palabras como asombroso, único, irrepetible, épico; se usan con demasiada frecuencia en el lenguaje cotidiano, y por tanto pierden su significado o su fuerza. Es tanto el afán de los medios de que estemos enganchados en lo que nos están diciendo, y solamente en lo que ellos nos están diciendo, que tiene que buscar la manera de atraer nuestra atención a cualquier costo, pues de eso dependen sus ingresos. Por eso se ven cada vez más noticias del tipo clickbait, que presentan la información de forma maliciosa para que vayamos a ella; o noticias que toman 10 párrafos en explicar algo que cabía en 3, pero así hacen que veas más anuncios.

Afortunadamente ya hay algunas iniciativas a nivel internacional para mejorar la forma en que los medios nos informan, tanto de fondo como de forma. Pero creo que cada quien puede contribuir también en lo personal al usar las palabras de una mejor manera. Por ejemplo, mi último viaje a un pueblo mágico no tuvo que ser necesariamente épico; pero si pudo ser agradable, enriquecedor, incluso inolvidable. Quizás de esta manera podamos volver a poner todo en perspectiva, y podamos apreciar mejor los acontecimientos, tanto los cotidianos como los transcendentes.

Por lo pronto, yo espero no pasar demasiado frío en esta época de fiestas, y que muchas personas podamos agregar esta tormenta a nuestra lista de cosas inimaginables que hemos sobrevivido.

¿Cuál palabra crees que ha perdido su significado?

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