¿Nunca les ha pasado que están haciendo algo, y ni así se creen que lo están haciendo? Quizás sea algo que nunca estuvo en tus planes, o quizás es algo que llevas planeando o deseando durante mucho tiempo; pero te parecía inconcebible que algún día podrías llevarlo a cabo. Y de repente, ahí estás, logrando algo que tu yo de tiempo atrás hubiera creído imposible.

Creo sinceramente que ese es uno de los mejores sentimientos del mundo, cuando ves como todas tus decisiones (buenas y malas), todo tu esfuerzo, se conjugan para que puedas vivir una experiencia increíble. En estos últimos días he tenido varias de esas experiencias, tanto grandes como pequeñas, algunas planeadas y otras digamos “espontaneas”; pero todas me han dado felicidad y alegría, así como revitalizar mi entusiasmo por ver qué otras experiencias asombrosas me esperan más adelante. Me parece que esto es de lo más importante, pues muchas veces sentimos que nuestras acciones diarias no tienen un impacto o trascendencia, sino que simplemente pasamos de un día a otro. Sin embargo, lo que hacemos a diario es justamente lo que nos llevará a lograr lo que deseamos, o bien a tener oportunidades que no habíamos considerado pero que igualmente nos darán bienestar.

Con esto no quiero caer en el trillado e irreal concepto de que basta con “echarle ganas” para lograr lo que queremos; pues ciertamente existen situaciones de tipo macro que necesitan darse para que se obtengan ciertos beneficios, como un trabajo o vivienda dignos. Pero, al mismo tiempo, considero que si día a día ponemos empeño en ser un poco mejores cada vez, y a la vez procuramos crear/escoger un ambiente en el que esa mejora sea reconocida, entonces podremos disfrutar de las experiencias que menciono. Claro, no siempre tendremos el resultado esperado, pues la vida tiene esa cualidad de entrometerse en nuestros planes; pero como ya dije también eso da pie a que vivamos situaciones increíbles que no habíamos considerado. Además, el solo hecho de saber que lo que estamos haciendo sí sirve de algo, es invaluable.

Más de una vez se ha dicho que padecimientos como el burnout y la depresión se pueden combatir mejor si se tiene una expectativa del futuro. Ni siquiera tiene que ser algo grande, simplemente una curiosidad de ver qué nos espera a la vuelta de la esquina, en el siguiente capítulo. Así que sigamos trabajando por esas experiencias especiales, planeadas o no.

 ¿Cuáles experiencias increíbles has vivido?

Deja un comentario