Aviso: Esta entrada tiene un pequeño spoiler de la serie “Una dosis diaria de sol”.

Ahora estoy viendo la serie “Una dosis diaria de sol”, la cual aborda el problema de enfermedades mentales como el trastorno bipolar, la disociación, la depresión, y algunos más. En uno de los capítulos, vemos a una chica con depresión no diagnosticada, pero que está sufriendo. No tiene energía para levantarse de la cama ni para comer; lo que causa angustia en su mamá. Luego de varios intentos, le pide al mejor amigo de su hija que la ayude.

El amigo llega de inmediato, y le propone a la joven ir de paseo para que se anime. Ella le dice que no, que solo quiere dormir. Desesperado, el muchacho la carga y la lleva a la calle; donde nuevamente discuten y él le dice que si no se da cuenta que está haciendo sufrir a las personas que la aman. Como no llegan a nada, él le dice que ya no le importa y  termina yéndose. Sin embargo, como sigue preocupado por ella; decide ir a ver a otro amigo que es doctor especialista en enfermedades mentales, para pedirle que le ayude. En el departamento de este amigo, hay un tercer amigo en común que también es médico, pero de otra especialidad. Luego de oír los síntomas de la chica, el especialista piensa que puede ser depresión (no considera adecuado dar un diagnóstico sin ver a la paciente primero); y que en ese momento lo peor que pueden hacer es “obligar” a la chica a “ponerse bien”, como por ejemplo querer que salga de la casa cuando no tiene energía ni para ponerse los zapatos. Por supuesto, al oír esto, el mejor amigo se siente muy mal pues piensa que sus acciones han empeorado la situación.

Entre tanto, el tercer amigo decide también ir a hablar con la chica en cuestión. Como ya sabe el posible diagnóstico, no le dice que debe levantarse y hacer esto o aquello; solo le pide que por favor vaya al doctor para que puedan ayudarla como ella ayuda a los demás. Y ya, hasta aquí dejaré la sinopsis; puedes encontrar la serie en Netflix si te picó la curiosidad.

Pero bueno, mi intención con esta entrada, además de recomendar la serie, es más bien analizar la manera en que ambos chicos hablaron con su amiga deprimida. Si solo vemos la escena como tal, podemos decir que el mejor amigo actuó mal, que no fue empático con los sentimientos de ella. Por otro lado, podríamos elogiar al tercer amigo, quien usó frases más adecuadas para la situación; incluso podríamos ponernos de su lado como el bueno de la historia. Sin embargo, si vemos todo en conjunto, nos daremos cuenta que, si nos enfrentáramos a una situación similar, lo más probable es que hubiéramos actuado como el primer chico.

En primer lugar, pese a que sea de otra especialidad; el tercer amigo es un profesional de la salud, que de una u otra forma está capacitado para hablar con pacientes sobre temas delicados que afectan su calidad de vida. Además, al momento de hablar con ella; él ya tenía un pre-diagnóstico de su condición, por lo que pudo adecuar su conversación en consecuencia.  El mejor amigo, por otro lado, es justamente eso: un amigo que fue a hablar con una amiga, y que puede tener errores de comunicación incluso en una conversación “sin trascendencia”.

En segundo lugar, si hemos estado viendo la serie desde el principio; sabemos que la chica tiene mal no solo esa semana crítica que ya no puede levantarse de la cama, sino que tiene bastante tiempo sufriendo en silencio. Su mejor amigo ha sido testigo de esto, la ha consolado como ha podido; y ahora ve como ella se está apagando cada vez más. Cuando recibe la llamada desesperada de la mamá de su amiga, y al verla en ese estado; él también entra en un estado de desesperación y por eso la saca de la cama, en un intento de sacarla también de su aletargamiento. Obviamente esto no funciona puesto que el problema es mucho más profundo, pero en ese momento, es lo único que se le ocurre.

Caso contrario del tercer amigo, quien por razones ajenas no ha visto a la chica en aproximadamente un mes. La última vez que la vio, pese a que ella estaba un poco afectada por un suceso reciente; ella se veía bien.  Así pues, él no tenía idea de que ella llevaba tanto tiempo mal, ni de que había tenido que tomar unos días de permiso puesto que ya no podía seguir fingiendo que todo estaba bien. En otras palabras, él no la había visto sufrir, ni había sentido la desesperanza de no poder ayudarla. Por tanto, fue capaz de manejar la situación de manera más racional.

Después de leer esto, ¿aún sigues juzgando negativamente al mejor amigo?, o por el contrario, ¿te identificas con él? Como en tantos casos, es muy sencillo emitir una opinión viciada sin darnos cuenta; simplemente porque no consideramos el contexto de la situación, o porque nos enfocamos en los sentimientos de una sola persona sin considerar lo que están sufriendo las personas a su alrededor. En realidad, muchas veces quienes cuidan de la persona afectada (sea por una enfermedad u otra situación), terminan desgastándose casi tanto como ellas, ya que tienen una carga emocional y física que sufren en silencio, pues entienden que el enfoque debe estar en la persona enferma o vulnerable.

Pero al final del día, el sufrimiento no es una competencia; y toda persona herida debe ser apoyada. Por eso existen grupos de apoyo para las familias de personas alcohólicas o drogadictas, o para las familias y amistades de quienes sufren enfermedades degenerativas; o para quienes deben enfrentarse al suicidio de una persona amada. Sé que este es un tema recurrente en mis entradas, pero espero que a fuerza de repetirlo podamos interiorizarlo. Si hay algo que podemos hacer para que este mundo sea mejor, es formar comunidad y tomar acciones para que las personas a nuestro alrededor se sientan respaldadas. Quizás a veces no sepamos exactamente como apoyarles, pero si seguimos intentando, seremos mejores cada vez. Como sugiere la serie que sirvió de base para esta entrada, intentemos ser el rayo de sol que alguien necesita con desesperación.

¿Tu te has enfrentado a una situación de desesperanza?

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