Si, podría estar haciendo fila para subir a la torre de la catedral.
O podría correr en sentido contrario y visitar el Museo del Chocolate.
O bien podría tomar un tren de poco más de una hora y visitar el pueblo de Coblenza.
E incluso podría haber madrugado y tomado un tren de 6 horas a Berlín, y volver a visitar su magnífica catedral, conocer otro de sus museos, o hacer el recorrido para conocer lo que fue un terrible campo de concentración.
Pero en lugar de eso, estoy aquí sentada en el parque frente al río Rin. Estoy viendo como cambia la tonalidad de sus aguas cuando el sol sale o se oculta, o cuando pasa algún barco. Estoy viendo los diferentes tipos de trenes ir y venir de la estación central. Estoy escuchando las campanas de la catedral que ha llegado a significar tanto para mí.
En otras palabras, estoy disfrutando el momento, y dándole oportunidad a mi mente de ir despacio o incluso detenerse un momento.
Más tarde me volveré a preocupar por horarios, documentos, tipos de cambio, y demás.
Por ahora, solo me quedaré aquí.
¿Tú dónde estás ahora?
