Ten cuidado de a quién invitas a tu hogar, pues puede que des la bienvenida…
A alguien que piensa que el mundo es blanco y negro,
O a alguien que piense que el mundo es un caos de grises,
O a alguien que piense que “el pobre es pobre porque quiere”,
O a alguien que piense que “Rebelión en la granja” es una crítica al capitalismo,
O a alguien que piense que “Rebelión en la granja” es una crítica al comunismo,
O a alguien que piense que el arte de la de animación es sólo para niños,
O a alguien que piense que los juegos de mesa se acaban con el Monopoly y el Scrabble,
O a alguien que te apure en una librería,
O a alguien que te apure en un museo,
O a alguien que sólo lea libros “clásicos”,
O a alguien que nunca lea libros “clásicos”
O a alguien a quien viajar le parezca una pérdida de tiempo,
O a alguien que sólo hable sobre las personas y no sobre ideas,
O a alguien que sólo hable de ideas pero que jamás las ejecute,
En pocas palabras, cuídate de dar la bienvenida en tu casa a alguien que sólo te quite, pero nunca te aporte. Y también recuerda, tu hogar no es solo el edificio que habitas.
¿Tú a quién vas a invitar hoy?
