Incomunicada.

Nunca les ha pasado que en su cabeza tienen bien definido que es lo que van a escribir para un ensayo, una tarea o un evento; con sus ideas principales y secundarias, buenos ejemplos y una conclusión inteligente. Pero, cuando llega el momento de ponerlo en papel, ¿sencillamente no sale? Quiero decir, la idea está ahí, casi casi puedes tocarla, pero la malvada hoja sigue en blanco por más que lo intentas.

Para mí, esa es de las cosas más frustrante que puedan existir: el no poder comunicar lo que quiero decir no porqué no sepa como hacerlo, sino porque en ese momento no me sale. Esa fue una de las razones por las que empecé a escribir este blog, para poder compartir mis ideas y no dejarlas morir en mi cabeza; así que el hecho de que haya días (como hoy) en que la idea que tenía pensado compartir no salga, es todavía peor.

A veces me es fácil encontrar la causa de esa comunicación frustrada; por ejemplo, cuando un día no sale como yo espera y me tumba la energía que tenía reservada para escribir. O bien puede que haya surgido un imprevisto importante y no pueda concentrarme. Pero otras tantas veces, simplemente no me sale el escribir, pese a tener todo listo para ello. Hago un esfuerzo consciente por superar ese tipo de momentos, incluso llegó a pensar otras muchas ideas bien articuladas que podría usar en caso de que el problema sea la idea original; pero no logro que ninguna cuaje como debería. Prueba de ello es que este párrafo lo he cambiado como 3 veces y sigue sin gustarme como está quedando.

Hay algunas personas que dicen que en tales casos lo mejor es dejar de lado la tarea, dedicarte a otra cosa y luego volver con más ganas. Supongo que es un buen consejo, y en ocasiones funciona; pero cuando veo que ya es tarde y la idea sigue sin salir, no puedo más que sentir un  desasosiego, tanto por el hecho de sentirme frustrada de no poder escribir lo que quiero, como por ese sentimiento de que no estoy cumpliendo con algo que tengo que hacer. Lo peor de todo es que ni siquiera es una obligación, es una actividad que disfruto, así que la frustración es todavía mayor si cabe.

 Sin embargo, según algunas personas la mejor manera de vencer un bloqueo creativo (que no estoy muy segura de que sea mi caso, pero bueno) es salir de tu zona de confort, es decir, intentar nuevas formas de llegar ese resultado que anhelas. Por ejemplo, si usualmente pintas con acuarela, quizás un dibujo a lápiz te ayude a volver a enfocarte. Para mí, que usualmente busco tener bien estructurada mi idea antes de compartirla, una ruta inusual es solo sentarme ante el teclado y empezar a escribir, con la esperanza de que algo bueno salga de ese ejercicio. Esta entrada es justamente eso, un intento de romper esa barrera entre la idea y yo, entre quedarme callada y el poder compartir lo que quiero decir. No es lo que más me gusta, pero debo decir que al menos me hace bien el saber que puede hacerlo.

Así que gracias por leer esta entrada improvisada, espero para lo próxima poder tener algo mejor. Y sirva esto también como un aliciente para las personas que está sufriendo para compartirse, ya sea mediante la escritura o cualquier otro medio; sigamos intentado, aunque tengamos tropiezos en el camino.

¿Te has enfrentado a algún bloqueo creativo?