Ella gritó ¡santuario!, y la maestra le enseñó a leer y a escribir.
Ella gritó ¡santuario!, y el panadero le ofreció una empanada recién horneada.
Ella gritó ¡santuario!, y los árboles del bosque la cubrieron con su sombra.
Ella gritó ¡santuario!, y las monjas la protegieron con sus hábitos.
Ella gritó ¡santuario!, y la doctora sujetó su mano mientras le sujetó la mano mientras la examinaba.
Ella gritó ¡santuario!, y los animales de la veterinaria la acompañaron.
Ella gritó ¡santuario!, y los niños de la guardería le mostraron sus dibujos.
Ella gritó ¡santuario!, y la bibliotecaria le mostró los mundos escondidos en los libros.
Ella gritó ¡santuario!, y la orquesta le brindó un cresscendo.
Ella gritó ¡santuario!, y sus amigas le regalaron su tiempo.
Ella gritó ¡santuario!, y su abuela la envolvió en su abrazo.
Ella susurró santuario, … y se permitió entrar en ella misma.
¿Cuál es tu santuario?
