Libérate.

Libérate.


Acalla a ese asistente que quiere “ayudarte” a pensar, pero que terminará haciéndolo por ti.


Silencia a ese teléfono que dice mantenerte conectada, pero que no te deja estar contigo misma.


Encierra a esa computadora que te seduce para que sigas produciendo, aunque no sepas bien qué o para qué.


Finaliza con las plataformas que ofrecen contarte millones de historias, pero que obstaculizan que escribas la tuya propia.


Termina con las aplicaciones que te muestran vidas a través de cristales rosas, y que te hacen creer que la tuya es gris.


Arráncate ese reloj que no para de decirte que comiste mal, que respiraste mal, que dormiste mal, que viviste mal.


Libérate de estas y otras tantas cosas que en un inicio creamos para hacernos la vida más fácil, más disfrutable, más sencilla; y que ahora nos atosigan con su constante exigencia de atención y actualización.


Quizás esa liberación no sea posible en el largo plazo, ni de todo a la vez. Pero si puedes lograrlo por un día, o incluso por una hora, habrás recobrado algo, para ti y los demás, de un valor incalculable.


¿Tu cómo quieres liberarte hoy?

Ahora estoy aquí

Si, podría estar haciendo fila para subir a la torre de la catedral.


O podría correr en sentido contrario y visitar el Museo del Chocolate.


O bien podría tomar un tren de poco más de una hora y visitar el pueblo de Coblenza.


E incluso podría haber madrugado y tomado un tren de 6 horas a Berlín, y volver a visitar su magnífica catedral, conocer otro de sus museos, o hacer el recorrido para conocer lo que fue un terrible campo de concentración.


Pero en lugar de eso, estoy aquí sentada en el parque frente al río Rin. Estoy viendo como cambia la tonalidad de sus aguas cuando el sol sale o se oculta, o cuando pasa algún barco. Estoy viendo los diferentes tipos de trenes ir y venir de la estación central. Estoy escuchando las campanas de la catedral que ha llegado a significar tanto para mí.


En otras palabras, estoy disfrutando el momento, y dándole oportunidad a mi mente de ir despacio o incluso detenerse un momento.

Más tarde me volveré a preocupar por horarios, documentos, tipos de cambio, y demás.


Por ahora, solo me quedaré aquí.

¿Tú dónde estás ahora?

Lo que se sigue diciendo, y lo que se sigue contando.

Se dice que las mujeres somos cobardes, pero se cuenta que durante la Segunda Guerra Mundial, Irena Sendler salvó a al menos 2500 niños de morir en el Gueto de Varsovia.

Se dice que las mujeres no somos buenas líderes, pero se cuenta que Angela Merkel dirigió Alemania durante 16 años, defendiendo siempre la justicia y el consenso.

Se dice que a las mujeres no se nos da la ciencia, pero se cuenta que Maria  Skłodowska-Curie es la única persona en haber recibido 2 premios Nobel en diferentes disciplinas; física y química.

Se dice que la peor enemiga de una mujer, es otra mujer; pero se cuenta que es gracias a la activista Olimpia Corral Melo que en México se reformó la ley para otorgar protección a las mujeres contra la violencia digital.

Se dice que las mujeres no sabemos organizarnos, pero se cuenta que en 2023 había en México alrededor de 234 colectivos de madres buscadoras de personas desaparecidas.

Se dice que las mujeres sólo servimos para atender la casa, pero se cuenta que en el tercer trimestre de 2023, el 40.4% de la población económicamente activa en México estaba conformado por mujeres.

Se dice que las mujeres no somos buenas en los negocios, pero de acuerdo a datos del 2021, el 50% de las PyMes en América Latina son fundadas y dirigidas por mujeres.

Se dice que las mujeres no somos buenas en el deporte, pero se cuenta que en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 el 49% de los atletas fueron mujeres; y por primera vez todas las delegaciones incluyeron al menos a 1 mujer.

Se dice entonces que, considerando todos estos datos, la igualdad y paridad de género se ha alcanzado; pero te cuento que eso está muy lejos de ser real, porque…

Se dice que a una mujer no se le pega ni con el pétalo de una rosa, pero se cuenta que de acuerdo a estimaciones, anualmente en México 3000 mujeres, niñas y adolescentes son asesinadas; pero sólo el 24% se tipifica como feminicidio.

Se dice que las mujeres ya tenemos libertad económica, pero se cuenta que en México los trabajadores masculinos reciben en promedio un 15% más de salario que sus contrapartes femeninas.

Se dice que las mujeres ya tenemos voz y voto en la política, pero se cuenta que a enero de 2023, las mujeres representamos sólo el 11.3 de las Jefaturas de Estado y el 9.8 de las Jefaturas de Gobierno a nivel mundial.

Se dice que las mujeres ya tenemos decisión sobre nuestros cuerpos, pero se cuenta que anualmente más de 3 millones de niñas están expuestas a sufrir de Mutilación Genital Femenina.

Se decide que a las mujeres ya se nos reconoce nuestra dignidad humana, pero se cuenta que en 2020, el 65% de las víctimas de la trata de personas, eran mujeres y niñas; de acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

Se dice que las mujeres calladitas nos vemos más bonitas; pero lo que te cuento demuestra porqué tenemos que seguir alzando nuestra voz.

¿Tú qué cuentas?

N.A. En 2021 participé en una actividad relacionada con el Día de la Mujer, en el que cada participante grababa un video leyendo algún texto, propio o ajeno; relacionado con dicha conmemoración. En mi caso, leí algo de mi autoría. Para este 8M, decidí ampliar ese texto y compartirlo en este espacio.