Memoria artificial.

Al principio de la novela Rebelión en la Granja, de George Orwell, los animales escriben una serie de mandamientos que habrán de regir sus vidas ahora que se han librado del malvado granjero; esto para garantizar una vida más justa y feliz para todos. Sin embargo, una vez que Napoleón y sus secuaces se hacen con el poder, empiezan a hacer pequeñas modificaciones a dichos mandamientos, a manera de que los mismos se ajusten a sus nuevos intereses autoritarios. Algunos animales hacen comentarios respecto a dichos cambios; pero son rápidamente acallados por los portavoces del nuevo régimen, haciéndoles creer que los mandamientos siempre han sido así y que son ellos quien han omitido partes de los mismos durante sus lecturas anteriores, atribuyendo esto a una supuesta falta de inteligencia y/o preparación de los animales en cuestión.

Este detalle de la historia de Orwell me ha estado rondando en la cabeza, derivado de ciertas noticias y/o videos que he visto relacionadas con la inteligencia artificial y la industria del entretenimiento. Cada vez es más común ver encabezados como “inteligencia artificial nos muestra como sonaría una colaboración entre estas cantantes”, o “vea una versión realista de esta caricatura generada por inteligencia artificial”. He de admitir que algunas de esas creaciones son bastante buenas, y para personas como yo que no somos particularmente visuales o auditivas; nos ofrecen nuevas ideas sobre las que ponderar. Sin embargo, no dejo de preguntarme cuándo será que las personas empiecen a usar esta tecnología en una forma similar a los cerdos de Orwell.

Mañana bien podría haber titulares de un supuesto “audio inédito” de una transmisión de los primeros hombres en la luna. O incluso podría filtrarse una “llamada” privada entre dos líderes políticos donde expresan opiniones diametralmente opuestas a lo que declaran en público. El arte de la falsificación existe desde hace tiempo, mejorando a medida que hay más y mejores herramientas para realizarlo. ¿Qué impediría que ahora usen también la inteligencia artificial?

Bueno pero, dirán algunas personas, a diferencia de los animales de la historia de la granja; nuestra sociedad cuenta con métodos que nos permitirían identificar esas creaciones apócrifas y diferenciarlas de las reales. Coincido parcialmente con este punto; pues si bien es cierto que contamos con tales herramientas, no podemos negar que en muchos casos las organizaciones criminales van un paso adelante de varios sistemas de justicia alrededor del mundo. Por otro lado, aunque llegara a demostrarse la falsedad de tales invenciones, siempre habrá una parte de la sociedad que considere que la autoridad nos está haciendo creer tal cosa; y que solo desmeritan a la versión “inédita” por ir en contra de sus intereses. No por nada existen tantas páginas dedicadas a las teorías de la conspiración.

¿Qué nos queda, entonces? Considero que lo más importante es seguir ejerciendo nuestro derecho a la información de manera responsable, esto es, verificando nuestras fuentes, evitando compartir información falsa, y también analizando críticamente nuestras creencias; buscando que las mismas estén adecuadamente sustentadas en lugar de que sean solo opiniones al vapor. Igualmente, pese que sé que este es un camino largo y difícil, debemos demandar que las autoridades se adapten más ágilmente a los nuevos tiempos, y regulen apropiadamente el contenido que se genera y comparte en diferentes medios de comunicación. Esto claro es un arma de doble filo, pues la regulación puede rápidamente convertirse en restricción; pero creo que, si lo combinamos con el derecho a la información que he comentado anteriormente, tendremos mejores bases para garantizar su apropiada aplicación.

La tecnología sigue y seguirá avanzando a pasos agigantados, eso es algo innegable. Así que en lugar de lamentarnos por ello y por los posibles malos usos que las personas den a la misma; debemos ocuparnos de generar un ambiente en que tales actos sean adecuadamente identificados y esclarecidos. Recordemos que un factor cable en el sometimiento de los animales de la granja fue su falta de preparación para reconocer las artimañas de los cerdos; evitemos caer en su mismo error y llegar a un punto en que no podamos distinguir entre cerdos y granjeros.

¿A ti que te preocupa de la inteligencia artificial?