Bailemos.

Hoy he constatado lo que innumerables chistes, memes y similares han dicho durante algún tiempo: conforme creces, las desveladas son más difíciles de superar. Estos días me he dormido mucho más tarde de lo habitual, uno de ellos incluso me dormí a la hora que usualmente me levanto; así que hoy ha sido un día un tanto difícil de sobrellevar, sobre todo porque, aunque he querido dormir, la noción de que tengo pendientes no me permite descansar.

Uno de esos pendientes consistía en ir a comprar algunos víveres al supermercado. Así que ahí estaba yo, comprando de pasada una bebida vitaminada, cuando empezó a sonar una canción, creo que de los años 80s aunque no podría asegurarlo; la cual ciertamente se oía como una de esas canciones con las que la gente baila en las películas. Y entonces, en el pasillo de enseguida, vi a una pareja que estaba haciendo justamente eso: bailando en medio del pasillo del supermercado, con sonrisas en sus rostros. Al verles, no pude evitar sonreír también; tanto por su felicidad como por constatar que las cosas buenas que salen en las historias de internet, también pasan en la cotidianidad de la vida.

Además de sentir por un momento que estaba en la escena de una película, ese gesto de una pareja desconocida me hizo cambiar un poco la actitud que tenía. Sigo sintiéndome cansada, y desearía tener otro día libre para reponerme por completo; pero también agradezco que ese cansancio proviene de haber disfrutado experiencias especiales durante el fin de semana. Ya en otras ocasiones he dicho aquí mismo que a veces la vida se vuelve una repetición de días en las que haces un poco de lo mismo; y que el fin de semana solo es un período para hacer pendientes de otra naturaleza. Pero estos dos últimos fines de semana han sido diferentes en el mejor sentido de la palabra; con actividades que, si bien han implicado que durante la semana quizás haya que hacer un esfuerzo extra, sobretodo esta que viene, realmente lo han valido, sobretodo por que han sido experiencias que pude disfrutar con gente que quiero. Parafraseando a la actriz Jessica Segura, este cansancio es pagar el precio de algo extraordinario.

Desconozco como hayan sido los días previos de la pareja que vi bailar en el supermercado, pero creo que deben haber sido buenos si tuvieron la motivación y valentía para demostrar su felicidad sin ambages. Espero yo también, no solo durante esta semana si no todos los días, poder demostrar mi alegría por medio de mis acciones; aunque las haga con un poco más de sueño de lo habitual.

¿Tu cómo demuestras tu felicidad?