No, realmente no quiero. No quiero dedicar una hora a explicarle a un compañero de trabajo porqué el término que está usando es misógino. Pero tengo que hacerlo. No quiero ver los monumentos de mi ciudad con consignas de grupos feministas, porque la autoridad no les ha dejado más alternativas para hacerse escuchar. Pero tengo que hacerlo. No quiero revisar las cifras de feminicidios del año pasado. Pero tengo que hacerlo. No quiero desconfiar del chico que me compra una bebida en un bar. Pero tengo que hacerlo. No quiero tener que tolerar a otro hombre siendo “abogado del diablo” cuando hablamos de feminismo, porque es la única manera en que acepta hablar de tema. Pero tengo que hacerlo. No quiero tener que rebatir otra noticia en la que se re victimiza a una mujer que fue violada. Pero tengo que hacerlo. No quiero tener que explicar porque los actos de desobediencia civil son necesarios. Pero tengo que hacerlo. No quiero tener que explicar que un “piropo” es en realidad un acoso. Pero tengo que hacerlo. No quiero que tengamos que seguir luchando por derechos y oportunidades que jamás debieron estar vedados. Pero tengo que hacerlo. No quiero decepcionarme este 8 de marzo, al ver que seguimos prácticamente en el mismo lugar que el año pasado, y que en algunos casos estamos peor. Pero parece que tendré que hacerlo.
Se dice que las mujeres somos cobardes, pero se cuenta que durante la Segunda Guerra Mundial, Irena Sendler salvó a al menos 2500 niños de morir en el Gueto de Varsovia.
Se dice que las mujeres no somos buenas líderes, pero se cuenta que Angela Merkel dirigió Alemania durante 16 años, defendiendo siempre la justicia y el consenso.
Se dice que a las mujeres no se nos da la ciencia, pero se cuenta que Maria Skłodowska-Curie es la única persona en haber recibido 2 premios Nobel en diferentes disciplinas; física y química.
Se dice que la peor enemiga de una mujer, es otra mujer; pero se cuenta que es gracias a la activista Olimpia Corral Melo que en México se reformó la ley para otorgar protección a las mujeres contra la violencia digital.
Se dice que las mujeres no sabemos organizarnos, pero se cuenta que en 2023 había en México alrededor de 234 colectivos de madres buscadoras de personas desaparecidas.
Se dice que las mujeres sólo servimos para atender la casa, pero se cuenta que en el tercer trimestre de 2023, el 40.4% de la población económicamente activa en México estaba conformado por mujeres.
Se dice que las mujeres no somos buenas en los negocios, pero de acuerdo a datos del 2021, el 50% de las PyMes en América Latina son fundadas y dirigidas por mujeres.
Se dice que las mujeres no somos buenas en el deporte, pero se cuenta que en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 el 49% de los atletas fueron mujeres; y por primera vez todas las delegaciones incluyeron al menos a 1 mujer.
Se dice entonces que, considerando todos estos datos, la igualdad y paridad de género se ha alcanzado; pero te cuento que eso está muy lejos de ser real, porque…
Se dice que a una mujer no se le pega ni con el pétalo de una rosa, pero se cuenta que de acuerdo a estimaciones, anualmente en México 3000 mujeres, niñas y adolescentes son asesinadas; pero sólo el 24% se tipifica como feminicidio.
Se dice que las mujeres ya tenemos libertad económica, pero se cuenta que en México los trabajadores masculinos reciben en promedio un 15% más de salario que sus contrapartes femeninas.
Se dice que las mujeres ya tenemos voz y voto en la política, pero se cuenta que a enero de 2023, las mujeres representamos sólo el 11.3 de las Jefaturas de Estado y el 9.8 de las Jefaturas de Gobierno a nivel mundial.
Se dice que las mujeres ya tenemos decisión sobre nuestros cuerpos, pero se cuenta que anualmente más de 3 millones de niñas están expuestas a sufrir de Mutilación Genital Femenina.
Se decide que a las mujeres ya se nos reconoce nuestra dignidad humana, pero se cuenta que en 2020, el 65% de las víctimas de la trata de personas, eran mujeres y niñas; de acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
Se dice que las mujeres calladitas nos vemos más bonitas; pero lo que te cuento demuestra porqué tenemos que seguir alzando nuestra voz.
¿Tú qué cuentas?
N.A. En 2021 participé en una actividad relacionada con el Día de la Mujer, en el que cada participante grababa un video leyendo algún texto, propio o ajeno; relacionado con dicha conmemoración. En mi caso, leí algo de mi autoría. Para este 8M, decidí ampliar ese texto y compartirlo en este espacio.