Sentí, siento, sentiré.

Que fantástico que este año hayas descubierto más libros para leer, aunque no hayas tenido oportunidad de leerlos.


Que increíble que este año hayas conocido a tantas personas con las que conectaste, aunque no hayas tenido oportunidad para conocerlas mejor.


Que bendición que este año conserves a todas tus amistades, aunque no a todas las hayas visto con la frecuencia con la que hubieras querido.


Que felicidad que este año tu familia haya permanecido unidad, aunque no siempre se llevaron de la mejor manera.


Que emocionante que este año hayas descubierto nuevos lugares que te gustaría conocer, aunque no hayas tenido la oportunidad de visitarlos todos.


Que divertido que este año te hayas encontrado con más juegos de mesa, aunque no hayas podido jugarlos todos.


Que orgullo que este año hayas podido alcanzar varias de tus metas profesionales, aunque algunas otras no se concretaron del todo.


Que privilegio que este año hayas podido ayudar a varias personas y causas sociales, aunque te hubiera gustado apoyar a muchas más.


Que importante que este año hayas tomado acción para cuidarte más, aunque te hayan faltado aspectos por atender.


Que esperanzador que este año hayas logrado varios de tus sueños, y que aún te queden tantos por cumplir.


Todas estas experiencias son maravillosas no lo sólo porque dan testimonio de que tienes ilusiones para los años venideros; sino porque son prueba también de que este año que termina, te diste la libertad de emocionarte.


¿Qué cosas maravillosas descubriste este año?

Cuando las cosas no salen.

De seguro les ha pasado que ustedes hacen todo un plan de qué van a hacer en su fin de semana, o en su día libre; lo han estado planeando un tiempo y tienen todo preparado. Pero entonces, algo pasa, un inconveniente que impide que puedas seguir el plan que tenías. Y de ahí parece un efecto en cadena: más cosas imprevistas suceden, y simplemente terminas perdiendo el paso y no puedes hacer lo que tenías en mente.

O quizás puedas completar algunas cosas, pero como todo era parte de un plan más largo, lo dejas a la mitad; y por tanto no puedes disfrutar lo que has logrado. Lo que es aún peor, sabes que los días siguientes tendrás cosas por hacer relacionadas con el trabajo y otros compromisos sociales, por lo que tu plan se quedará a la mitad por un tiempo. Así que sientes, de alguna manera, que tu fin de semana (y tu día libre) fue un desperdicio.

Si ya tienes un tiempo sintiéndote así, o te ha pasado suficientes veces; es muy probable que en cuanto suceda el primero en una nueva cadena de inconvenientes, te frustres. Algunas personas lo expresamos con lágrimas, otras con enojo, otras con comentarios sarcásticos, y otras variadas reacciones. Para quienes te rodean, podrá parecer un poco exagerado; y si tienen buenos sentimientos hacia ti te dirán que no pasa nada, que reestructures la situación y demás.

Pero, ¿sabes? A veces no necesitas reestructurar, o ver las áreas de oportunidad o lo que sea. A veces, simplemente necesitas aceptar que tienes ese sentimiento de frustración, y sacarlo. No es un sentimiento agradable claro, pero tratar de ocultarlo bajo una capa de positivismo mal encauzado es peor; pues a la larga terminará siendo tan grande que ya no podrás con él, y cuando salga será aún más desagradable.

Con esto no quiero decir que siempre te dejes ganar por la frustración y la aceptes como algo permanente en tu vida. Ninguna emoción, ni siquiera las así llamadas “buenas”, es posible ni recomendable mantenerla indefinidamente. Nuestros días son diversos, y por tanto las emociones que sentimos también. Como dice el Armando Fuentes Aguirre sobre la tristeza: cuando llega de visita a su casa, la acepta; no con el mismo semblante con el que recibe a otras emociones, pero sabe que es una visita necesaria y temporal.

Así mismo con la frustración, a veces solo necesitamos decir que hemos tenido suficiente; porque hay días que así se sienten. Dejemos que esa emoción fluya por nuestro cuerpo y nuestra mente, sin la necesidad imperiosa de encontrarle un lado positivo o de crecimiento. Ya habrá tiempo para ello, para aprender lecciones y filosofar sobre lo acontecido; pero por ahora, por favor, solo déjenme desahogarme.

¿A ti qué te frustra?