Que fantástico que este año hayas descubierto más libros para leer, aunque no hayas tenido oportunidad de leerlos.
Que increíble que este año hayas conocido a tantas personas con las que conectaste, aunque no hayas tenido oportunidad para conocerlas mejor.
Que bendición que este año conserves a todas tus amistades, aunque no a todas las hayas visto con la frecuencia con la que hubieras querido.
Que felicidad que este año tu familia haya permanecido unidad, aunque no siempre se llevaron de la mejor manera.
Que emocionante que este año hayas descubierto nuevos lugares que te gustaría conocer, aunque no hayas tenido la oportunidad de visitarlos todos.
Que divertido que este año te hayas encontrado con más juegos de mesa, aunque no hayas podido jugarlos todos.
Que orgullo que este año hayas podido alcanzar varias de tus metas profesionales, aunque algunas otras no se concretaron del todo.
Que privilegio que este año hayas podido ayudar a varias personas y causas sociales, aunque te hubiera gustado apoyar a muchas más.
Que importante que este año hayas tomado acción para cuidarte más, aunque te hayan faltado aspectos por atender.
Que esperanzador que este año hayas logrado varios de tus sueños, y que aún te queden tantos por cumplir.
Todas estas experiencias son maravillosas no lo sólo porque dan testimonio de que tienes ilusiones para los años venideros; sino porque son prueba también de que este año que termina, te diste la libertad de emocionarte.
Hoy decidí ver una película de la que sólo había escuchado malos comentarios: Wish, el poder de los deseos; película con la que Disney festejó su aniversario número 100. Lamentablemente para el legendario estudio, la película no fue bien recibida por el público, empañando aún más una celebración que se había visto afectada por los recientes descalabros de la casa creativa fundada por Walt Disney.
Si bien hubo comentarios respecto a la calidad de la historia y el ritmo que llevaba (que concedo, no son los mejores); la queja principal se debía al mensaje que, según los espectadores, la película proponía. Sin dar muchos detalles, la historia se centra en un reino donde sus habitantes le entregan su mayor deseo a su rey (quien también es versado en la magia), para que lo salvaguarde de todo mal. Al entregarlo, la gente olvida su deseo, y con ello el peso que implica el no poder cumplirlo. Ocasionalmente, el rey decide concederle su deseo a una persona, pero lo hace basado en su decisión personal de lo que es bueno para el reino. Derivado de esto y otras situaciones, la heroína de la historia, Asha, decide liberar los deseos y devolverlos a sus dueños.
Y aquí es donde viene la parte interesante. Luego de ver la película, la gente concluyó que el mensaje de la misma era que todos los deseos debían ser concedidos; yendo en contra de lo que miles de historias (varias contadas por el mismo Disney) nos habían enseñado sobre los deseos y porque no todos pueden volverse realidad. Además, seguían las críticas, la película sugería que los deseos sólo se concedían, en lugar de ganarse.
Esto no podría estar más alejado de la realidad. Quiero decir, Asha literalmente dice que los deseos debían de devolverse a las personas para que estas pudieran trabajar en conseguirlos, en lugar de esperar a que alguien se los concediera. Esta historia es una muy buena alegoría de la realidad de muchas personas en nuestra sociedad, y de cómo deberían cambiar las cosas.
Así como los habitantes de este reino ficticio, muchas veces las personas ponen sus sueños y esperanzas en otras personas; esperando que, si cumplen con las reglas que les han impuestos, los mismos les serán eventualmente concedidos. Esto es particularmente notorio en relaciones afectivas abusivas, en las que la parte vulnerable piensa que si cumple con las exigencias de su pareja (sin importar lo denigrantes que sean), eventualmente esta notará su buen comportamiento y le concederá su anhelo de amor y felicidad. Pero esto nunca sucede, porque este tipo de personas solo piensan en su propio poder, y cualquier ataque al mismo (real o no) es contestado con fuerza desproporcionada; tal como hace el rey de esta historia.
De igual forma, la película es muy clara en mostrar cómo, cuando las personas entregan su deseo, su brillo interior disminuye; y el terrible sentimiento de pérdida cuando dicho deseo es destruido. Esto mismo sucede en nuestras vidas: cuando dejamos de lado nuestros sueños para cumplir con las expectativas o normas que nos han impuesto (casarnos antes de los 25 años en lugar de primero viajar, olvidar nuestro sueño de escribir para dedicarnos de lleno a un trabajo de oficina, no aprender a tocar la batería porque ya pasamos los 50 años), una parte de nosotras se apaga. Porque los sueños son los que nos permiten continuar, nos da una razón para levantarnos y seguir intentándolo. Y esto aplica no sólo a los sueños románticos o romantizados, sino también en sueños más prácticos; pues conozco a muchas personas que su motivación para seguir esforzándose en su trabajo es su deseo de poder enviar a sus hijas una buena universidad, o su deseo de comprar una casa en la que cada quien pueda tener su propia habitación.
Ahora bien, en cuanto al sentimiento doloroso de saber que tu sueño no se hará realidad; me parece que este es uno de los mensajes más importantes de la película. De acuerdo con la trama, uno de los “beneficios” que el rey ofrece al tomar los deseos de las personas, es que estas no tendrán que preocuparse por los mismos, y por ende no se sentirán mal si no se cumplen. Lo cual está muy bien si se quiere vivir una vida sin dolor, pero también sin ilusión. Porque sí, la vida muchas veces no es justa y no se puede evitar que la realidad trunque nuestros deseos, pero es mejor intentar cumplirlos a solo dejarlos de lado. Además, si un deseo no se vuelve realidad; siempre podemos desear otra cosa.
Para concluir, quisiera notar una escena que creo es lo que pueden usar los críticos como excusa para justificar sus opiniones sobre la película. En cierto momento, Asha le pide al rey que conceda el deseo de su abuelo, porque él es una buena persona y ella lo ama. Los detractores podrían usar esta escena para demostrar que la película sí promueve entonces que los deseos se cumplan sólo porque alguien es bueno; sin considerar otras cosas.
Pero yo les pregunto, si ustedes estuvieran frente al presidente de la compañía para la que su hermano siempre ha querido trabajar, y el mismo les concediera un deseo, ¿no le pedirían que contratará a su hermano? Claramente sí, porque sabemos que eso haría feliz a una persona que amamos. Así somos las personas, estamos conscientes de que debemos trabajar para lograr nuestros anhelos; pero no vamos a decirle que no a un poco de ayuda, sea humana o mágica. ¿O porqué entonces soplamos las velas de nuestro pastel de cumpleaños, o buscamos estrellas fugaces?
Así pues, es una verdadera lástima que una historia con tan buenos mensajes y alegorías haya sido tan incomprendida y desprestigiada. Los motivos de este descalabro son varios y variados; pero espero que el principal no sea que como sociedad estamos tan acostumbrados a entregar nuestros sueños sin más, que no veamos que existen otras alternativas de vivir. Verdaderamente deseo que no sea eso.
¿Les ha sucedido que un día que significaba mucho para ustedes, o que les causaba mucha ilusión, de repente pasa a ser un día normal? Eso me está pasando justo hoy, pues en México se celebra el día del abuelo y de la abuela; y es el primer año en ni él ni ella están ya conmigo y mi familia. En el caso de él ya son casi 6 años de ausencia, en el de ella no ha pasado un año aún.
Yo sé que su ausencia física no impide que los recuerde y honre su memoria en este día, y en todos los demás; pero no deja de ser un día que se siente vacío respecto a otros años. Este año no vamos a hacer comida especial, o comprar pastel, y tampoco tenemos la ilusión de que vean el regalo que habíamos preparado. Es sólo un domingo más, con pendientes y cosas por hacer. Pero con la diferencia de que ahora cada publicación que veo referente al día, trae recuerdos que son a la vez felices y tristes.
Esto me ha hecho recordar lo que decía mi abuela sobre la Navidad, como para ella ya era un día sin mucha ilusión; pues recordaba a todas las personas que ya no estaban con ella, así como todos los momentos pasados. Cuando era niña no lo comprendía, porque para mi la Navidad tenía la magia de las luces, y los regalos, de una comida especial y de las vacaciones (sin dejar el significado religioso de la fiesta, que ella siempre priorizaba). Conforme fui creciendo, la magia se fue transformando; pues ahora se centraba más en formar recuerdos en familia y de disfrutar. Como yo soy la hermana mayor, también fue el poder participar en cosas que antes no hacía, como la compra de regalos o algún platillo especial. Ha habido más cambios conforme los años han pasado también, pero la magia sigue ahí; y espero que pese al tiempo que pase, siempre pueda encontrarla.
Creo que eso ha pasado también con otras fechas, no solo relacionadas con él y ella, o con la familia, sino también con algunas personales. Se han resignificado conforme he vivido nuevas experiencias, algunas se han vuelto más relevantes, o he entendido mejor su significado; y otras quizás sean ya solo un recuerdo bonito. También es cierto que se han agregado nuevas fechas, pequeñas y grandes, que de alguna forma me dan algo por lo que tener ilusión. Creo que ese es el centro de la situación, y de lo que ya he hablado antes. En un tiempo en el que las cosas cambian con inquietante rapidez, en el que la sociedad siempre quiere algo nuevo y diferente; es bueno tener ciertas fechas que siempre significarán algo para ti, quizás no de la misma forma que hace un año, pero que siguen siendo fuente de esperanza y alegría.
Espero que el próximo año esté día sea más fácil de sobrellevar para mí, pero también sé que es un proceso que no puedo forzar; sino que poco a poco ocupará su nuevo significado en mi vida. Hasta entonces, seguiré disfrutando de los días, con su significado, o su falta de él.
¿Qué día ha cambiado su significado para ti, a lo largo de los años?
Últimamente he leído mucho sobre el mito de Pandora, una historia que se ha referenciado en muchos otros relatos y medios; pero que en cierta forma nunca había leído directamente. Por ejemplo, recién ahora me entero que Pandora fue la primera mujer creada directamente por los Dioses griegos a partir de arcilla, y como el hecho de que ella abriera la caja (que en realidad era una vasija) se relaciona de cierta forma con la historia de Eva en el Génesis de la Biblia; en el sentido de que ellas fueron quienes trajo el mal a la humanidad. De hecho, algunos estudiosos del tema mencionan que posiblemente sea Pandora misma quién contenía dicha maldad, debido a la mención de la vasija de arcilla; y a que en otra versión del mito lo que envían los Dioses a la humanidad es precisamente a la primera mujer, “cuyos descendientes serán tormento de la humanidad”. Una coincidencia interesante respecto como ambas sociedades veían a la mujer como algo inherentemente maligno, y que por tanto debía ser sometido.
Pero bueno, continuando con la historia; como es bien sabido, luego de que todos los males fueron liberados de la vasija e invadieron el mundo, lo único que quedó dentro fue la esperanza. Algunos argumentan que una interpretación más sombría es posible; haciendo referencia a que esa parte del mito también podría traducirse como que lo se quedó en la caja fue una “expectativa engañosa”, es decir, un mal que hace a la humanidad creer que todo saldrá bien cuando la realidad es otra. Una interpretación plausible considerando que la vasija se suponía contenía todas las miserias que aún hoy atormentan a la humanidad; y que por tanto fue algo bueno que se quedara en la caja.
Sin embargo, creo que hay otra teoría que también debe considerarse: ¿que tal si la Esperanza estaba en la vasija luchando y conteniendo a los males del mundo? Según algunas versiones de la historia, Pandora no abrió la caja inmediatamente, sino que estuvo un tiempo tratando de resistirse a la tentación. ¿Qué tal si ese fue el trabajo de la Esperanza? Después de todo, la Esperanza es también una Diosa griega (conocida como Elpis), por lo que es factible que tuviera la capacidad para restringir a los males que amenazaban a la humanidad. Además, el hecho de Elpis sea precisamente una deidad femenina, agrega profundidad a la historia; pues en ese caso tendríamos tanto a una mujer hostigado y vencida por el sistema (en este caso Zeus), como a una que se rebela contra el mismo y busca cambiar no solo su situación, sino la de la comunidad.
Esta es la interpretación que más resuena conmigo, pues encaja con la creencia de que la esperanza no debe ser sólo un “sentimiento estático”, sino que debe ser activo. Es decir, solo esperar a que las cosas mejoren, no sirve de nada; sino que cada persona debe hacer algo para lograr esa mejoría. Cabe aclarar que con esto no me refiero solo a buscar una mejora “personal”, o a hacer algo individualmente, sino más bien a unir esfuerzos para poder lograr un cambio real y duradero, un cambio de sistema vamos. Después de todo, y volviendo al mito, eso fue lo que considero hizo Elpis: se negó a aceptar lo que Zeus (el sistema) había destinado para la humanidad, e intentó detenerlo con todas sus fuerzas. Al final quizás no haya tenido éxito, pero nos dejó una historia que nos sirve de inspiración para seguirlo intentando.
Esa última parte también es algo que me parece importante resaltar: si como se dice lo último que quedó en la vasija fue la esperanza; y según varias interpretaciones Pandora era la vasija misma, entonces su mito nos deja aún una lección más importante que la propuesta por Hesíodo (el poeta griego a quién se le atribuye la primera mención del mito de Pandora). Sí, quizás en la humanidad haya maldad, una maldad que ha corrompido al mundo y le ha traído sufrimiento; pero también existe un sentimiento bueno, un deseo de querer que nosotras mismas y la situación mejore. Si a eso le agregamos el componente de género, y la corriente de pensamiento que considera a Pandora como una versión inicial de la Madre Tierra; quizás esto también sirva también como una forma de quitar el estigma que se le ha impuesto a la mujer a lo largo de los siglos, y nos permita apreciar y entender nuestra esencia humana como algo mucho más complejo que una simple idea binaria del bien y el mal