Este ees mi deseo.

Hoy decidí ver una película de la que sólo había escuchado malos comentarios: Wish, el poder de los deseos; película con la que Disney festejó su aniversario número 100. Lamentablemente para el legendario estudio, la película no fue bien recibida por el público, empañando aún más una celebración que se había visto afectada por los recientes descalabros de la casa creativa fundada por Walt Disney.

Si bien hubo comentarios respecto a la calidad de la historia y el ritmo que llevaba (que concedo, no son los mejores); la queja principal se debía al mensaje que, según los espectadores, la película proponía. Sin dar muchos detalles, la historia se centra en un reino donde sus habitantes le entregan su mayor deseo a su rey (quien también es versado en la magia), para que lo salvaguarde de todo mal. Al entregarlo, la gente olvida su deseo, y con ello el peso que implica el no poder cumplirlo. Ocasionalmente, el rey decide concederle su deseo a una persona, pero lo hace basado en su decisión personal de lo que es bueno para el reino. Derivado de esto y otras situaciones, la heroína de la historia, Asha, decide liberar los deseos y devolverlos a sus dueños.

Y aquí es donde viene la parte interesante. Luego de ver la película, la gente concluyó que el mensaje de la misma era que todos los deseos debían ser concedidos; yendo en contra de lo que miles de historias (varias contadas por el mismo Disney) nos habían enseñado sobre los deseos y porque no todos pueden volverse realidad. Además, seguían las críticas, la película sugería que los deseos sólo se concedían, en lugar de ganarse.

Esto no podría estar más alejado de la realidad. Quiero decir, Asha literalmente dice que los deseos debían de devolverse a las personas para que estas pudieran trabajar en conseguirlos, en lugar de esperar a que alguien se los concediera. Esta historia es una muy buena alegoría de la realidad de muchas personas en nuestra sociedad, y de cómo deberían cambiar las cosas.

Así como los habitantes de este reino ficticio, muchas veces las personas ponen sus sueños y esperanzas en otras personas; esperando que, si cumplen con las reglas que les han impuestos, los mismos les serán eventualmente concedidos. Esto es particularmente notorio en relaciones afectivas abusivas, en las que la parte vulnerable piensa que si cumple con las exigencias de su pareja (sin importar lo denigrantes que sean), eventualmente esta notará su buen comportamiento y le concederá su anhelo de amor y felicidad. Pero esto nunca sucede, porque este tipo de personas solo piensan en su propio poder, y cualquier ataque al mismo (real o no) es contestado con fuerza desproporcionada; tal como hace el rey de esta historia.

De igual forma, la película es muy clara en mostrar cómo, cuando las personas entregan su deseo, su brillo interior disminuye; y el terrible sentimiento de pérdida cuando dicho deseo es destruido. Esto mismo sucede en nuestras vidas: cuando dejamos de lado nuestros sueños para cumplir con las expectativas o normas que nos han impuesto (casarnos antes de los 25 años en lugar de primero viajar, olvidar nuestro sueño de escribir para dedicarnos de lleno a un trabajo de oficina, no aprender a tocar la batería porque ya pasamos los 50 años), una parte de nosotras se apaga. Porque los sueños son los que nos permiten continuar, nos da una razón para levantarnos y seguir intentándolo. Y esto aplica no sólo a los sueños románticos o romantizados, sino también en sueños más prácticos; pues conozco a muchas personas que su motivación para seguir esforzándose en su trabajo es su deseo de poder enviar a sus hijas una buena universidad, o su deseo de comprar una casa en la que cada quien pueda tener su propia habitación.

Ahora bien, en cuanto al sentimiento doloroso de saber que tu sueño no se hará realidad; me parece que este es uno de los mensajes más importantes de la película. De acuerdo con la trama, uno de los “beneficios” que el rey ofrece al tomar los deseos de las personas, es que estas no tendrán que preocuparse por los mismos, y por ende no se sentirán mal si no se cumplen. Lo cual está muy bien si se quiere vivir una vida sin dolor, pero también sin ilusión. Porque sí, la vida muchas veces no es justa y no se puede evitar que la realidad trunque nuestros deseos, pero es mejor intentar cumplirlos a solo dejarlos de lado. Además, si un deseo no se vuelve realidad; siempre podemos desear otra cosa.

Para concluir, quisiera notar una escena que creo es lo que pueden usar los críticos como excusa para justificar sus opiniones sobre la película. En cierto momento, Asha le pide al rey que conceda el deseo de su abuelo, porque él es una buena persona y ella lo ama. Los detractores podrían usar esta escena para demostrar que la película sí promueve entonces que los deseos se cumplan sólo porque alguien es bueno; sin considerar otras cosas.

 Pero yo les pregunto, si ustedes estuvieran frente al presidente de la compañía para la que su hermano siempre ha querido trabajar, y el mismo les concediera un deseo, ¿no le pedirían que contratará a su hermano? Claramente sí, porque sabemos que eso haría feliz a una persona que amamos. Así somos las personas, estamos conscientes de que debemos trabajar para lograr nuestros anhelos; pero no vamos a decirle que no a un poco de ayuda, sea humana o mágica. ¿O porqué entonces soplamos las velas de nuestro pastel de cumpleaños, o buscamos estrellas fugaces?

Así pues, es una verdadera lástima que una historia con tan buenos mensajes y alegorías haya sido tan incomprendida y desprestigiada. Los motivos de este descalabro son varios y variados; pero espero que el principal no sea que como sociedad estamos tan acostumbrados a entregar nuestros sueños sin más, que no veamos que existen otras alternativas de vivir. Verdaderamente deseo que no sea eso.

¿Cuál es tu deseo?

Supersticiones,

La humanidad siempre ha buscado formas ingeniosas para explicar los fenómenos que existen a su alrededor. Ciertamente, con el paso del tiempo y la evolución del saber humano, dichos fenómenos se han explicado mediante los principios de la lógica y la ciencia. Pero aún así, seguimos haciendo cosas, o dejando de hacerlas, por cuestiones puramente arbitrarias.

Por ejemplo, existen infinidad de hoteles que del piso 12 pasan al 14; porque el número 13 se asocia con la mala suerte. Por esta misma asociación, lamentablemente muchos gatos negros son maltratados. Caso contrario el de los famosos maneki neko de las culturas asiáticas, que adornan tantos establecimientos con la ilusión de que los protegerán de los diversos males que acechan.

Algunas de estas creencias tienen un poco de sustento, en el sentido de que son el reflejo de una observación simple de la gente de antes, y que con el tiempo se ha podido comprobar por medio de la ciencia. Pero muchas otras, por no decir que la mayoría, son solo ideas que se han pasado de generación en generación; pese a que tengan una muy endeble (si caso) base en la cual sustentarse. ¿Porqué entonces nos aferramos a ellas?

Creo que existen dos respuestas fundamentales para tal pregunta. La primera es que, de alguna forma, estas creencias nos hacen sentir bien, dándonos un poco más de confianza. Con esto quiero decir que, si, por ejemplo, para un examen importante ya has estudiado mucho, el cargar una pata de conejo en tu bolsillo mientras lo contestas te da un extra de serenidad. Además, de alguna forma sientes que ya has hecho todo lo que estaba en tus manos para conseguir un buen resultado, así que también te queda esa satisfacción; y te evita estarte lamentando con los “hubiera” en caso de que las cosas no salgan como esperabas.

En segundo lugar, y esta me parece es fundamental; a las personas nos gusta creer en la magia. En parte creo que, pese a que nuestro conocimiento del mundo avanza a pasos agigantados, y con ello nuestra capacidad de controlarlo; estamos conscientes de que existen muchas cosas aún fuera de nuestro entendimiento y dominio.  La magia nos brinda entonces una oportunidad, por pequeña e ilusoria que sea, de influir en esas áreas de la vida que nos superan.

Sin embargo, existe otra arista a este mismo punto, que en cierta forma contradice al anterior. Como ya conocemos tanto de este mundo, tenemos la ilusión de que aún existan aspectos de él que no podamos explicar. Quizás por eso en las películas la gente siempre termina haciendo cosas que nosotros como espectadores no podemos entender, como silbar en una cueva oscura; pues eso da paso a que sucedan cosas bastante interesantes.

De esta forma, seguimos haciendo y deshaciendo, con la esperanza de que esas supersticiones nos ayuden en el camino. ¿Se podrá probar alguna vez que esas acciones contribuyeron al resultado que buscábamos? Posiblemente no, pero tampoco creo que se pueda demostrar totalmente lo contrario. Y ese empate técnico es más que suficiente.

¿Tu crees en la superstición?

El significado de los días.

¿Les ha sucedido que un día que significaba mucho para ustedes, o que les causaba mucha ilusión, de repente pasa a ser un día normal? Eso me está pasando justo hoy, pues en México se celebra el día del abuelo y de la abuela; y es el primer año en ni él ni ella están ya conmigo y mi familia. En el caso de él ya son casi 6 años de ausencia, en el de ella no ha pasado un año aún.

Yo sé que su ausencia física no impide que los recuerde y honre su memoria en este día, y en todos los demás; pero no deja de ser un día que se siente vacío respecto a otros años. Este año no vamos a hacer comida especial, o comprar pastel, y tampoco tenemos la ilusión de que vean el regalo que habíamos preparado. Es sólo un domingo más, con pendientes y cosas por hacer. Pero con la diferencia de que ahora cada publicación que veo referente al día, trae recuerdos que son a la vez felices y tristes.

Esto me ha hecho recordar lo que decía mi abuela sobre la Navidad, como para ella ya era un día sin mucha ilusión; pues recordaba a todas las personas que ya no estaban con ella, así como todos los momentos pasados. Cuando era niña no lo comprendía, porque para mi la Navidad tenía la magia de las luces, y los regalos, de una comida especial y de las vacaciones (sin dejar el significado religioso de la fiesta, que ella siempre priorizaba). Conforme fui creciendo, la magia se fue transformando; pues ahora se centraba más en formar recuerdos en familia y de disfrutar. Como yo soy la hermana mayor, también fue el poder participar en cosas que antes no hacía, como la compra de regalos o algún platillo especial. Ha habido más cambios conforme los años han pasado también, pero la magia sigue ahí; y espero que pese al tiempo que pase, siempre pueda encontrarla.

Creo que eso ha pasado también con otras fechas, no solo relacionadas con él y ella, o con la familia, sino también con algunas personales.  Se han resignificado conforme he vivido nuevas experiencias, algunas se han vuelto más relevantes, o he entendido mejor su significado; y otras quizás sean ya solo un recuerdo bonito. También es cierto que se han agregado nuevas fechas, pequeñas y grandes, que de alguna forma me dan algo por lo que tener ilusión. Creo que ese es el centro de la situación, y de lo que ya he hablado antes. En un tiempo en el que las cosas cambian con inquietante rapidez, en el que la sociedad siempre quiere algo nuevo y diferente; es bueno tener ciertas fechas que siempre significarán algo para ti, quizás no de la misma forma que hace un año, pero que siguen siendo fuente de esperanza y alegría.

Espero que el próximo año esté día sea más fácil de sobrellevar para mí, pero también sé que es un proceso que no puedo forzar; sino que poco a poco ocupará su nuevo significado en mi vida. Hasta entonces, seguiré disfrutando de los días, con su significado, o su falta de él.

¿Qué día ha cambiado su significado para ti, a lo largo de los años?