La humanidad siempre ha buscado formas ingeniosas para explicar los fenómenos que existen a su alrededor. Ciertamente, con el paso del tiempo y la evolución del saber humano, dichos fenómenos se han explicado mediante los principios de la lógica y la ciencia. Pero aún así, seguimos haciendo cosas, o dejando de hacerlas, por cuestiones puramente arbitrarias.
Por ejemplo, existen infinidad de hoteles que del piso 12 pasan al 14; porque el número 13 se asocia con la mala suerte. Por esta misma asociación, lamentablemente muchos gatos negros son maltratados. Caso contrario el de los famosos maneki neko de las culturas asiáticas, que adornan tantos establecimientos con la ilusión de que los protegerán de los diversos males que acechan.
Algunas de estas creencias tienen un poco de sustento, en el sentido de que son el reflejo de una observación simple de la gente de antes, y que con el tiempo se ha podido comprobar por medio de la ciencia. Pero muchas otras, por no decir que la mayoría, son solo ideas que se han pasado de generación en generación; pese a que tengan una muy endeble (si caso) base en la cual sustentarse. ¿Porqué entonces nos aferramos a ellas?
Creo que existen dos respuestas fundamentales para tal pregunta. La primera es que, de alguna forma, estas creencias nos hacen sentir bien, dándonos un poco más de confianza. Con esto quiero decir que, si, por ejemplo, para un examen importante ya has estudiado mucho, el cargar una pata de conejo en tu bolsillo mientras lo contestas te da un extra de serenidad. Además, de alguna forma sientes que ya has hecho todo lo que estaba en tus manos para conseguir un buen resultado, así que también te queda esa satisfacción; y te evita estarte lamentando con los “hubiera” en caso de que las cosas no salgan como esperabas.
En segundo lugar, y esta me parece es fundamental; a las personas nos gusta creer en la magia. En parte creo que, pese a que nuestro conocimiento del mundo avanza a pasos agigantados, y con ello nuestra capacidad de controlarlo; estamos conscientes de que existen muchas cosas aún fuera de nuestro entendimiento y dominio. La magia nos brinda entonces una oportunidad, por pequeña e ilusoria que sea, de influir en esas áreas de la vida que nos superan.
Sin embargo, existe otra arista a este mismo punto, que en cierta forma contradice al anterior. Como ya conocemos tanto de este mundo, tenemos la ilusión de que aún existan aspectos de él que no podamos explicar. Quizás por eso en las películas la gente siempre termina haciendo cosas que nosotros como espectadores no podemos entender, como silbar en una cueva oscura; pues eso da paso a que sucedan cosas bastante interesantes.
De esta forma, seguimos haciendo y deshaciendo, con la esperanza de que esas supersticiones nos ayuden en el camino. ¿Se podrá probar alguna vez que esas acciones contribuyeron al resultado que buscábamos? Posiblemente no, pero tampoco creo que se pueda demostrar totalmente lo contrario. Y ese empate técnico es más que suficiente.
¿Tu crees en la superstición?