Ver el conjunto.

Una tarea sencilla que nunca me sale bien, es la de colgar cuadros. Sin importar cuánto mida, marque, visualice, siempre quedan chuecos. E invariablemente, ya luego de que puse el clavo, los colgué y demás; me digo a mí misma que puede haberlo hecho mejor, que quizás si hubiera usado otra regla, y así otras tantas cosas.

Eso mismo sufro con otras actividades, tanto sencillas como complicadas; ya que las termino me pongo a pensar en todas las cosas que pude haber hecho diferente para que el resultado fuera mejor. Pero algo que he aprendido con el tiempo, y que aún estoy asimilando, es que es justamente por los errores que tuve en el proceso que ahora tengo un mayor conocimiento sobre la tarea. Con esto quiero decir que, por ejemplo, ahora uso reglas más grandes para guiarme al poner un clavo, precisamente porque en el pasado use reglas pequeñas y los resultados no fueron satisfactorios; y desde que uso una regla más grande los cuadros quedan más derechos. Ciertamente esos primeros cuadros van a seguir chuecos, o me quedarán hoyos en la pared cuando mueva los clavos; pero los siguientes se verán mejor.

Aquí entra otro aprendizaje importante, que igualmente sigo tratando de internalizar; que es el aceptar que hay cosas que nunca van a quedarme “perfectas”. Sí, puedo seguir intentando y aprendiendo y mejorando, pero debo hacer las paces conmigo misma respecto a que mi mejor resultado no va a ser “el mejor”. Volviendo al tema de los cuadros, aún buscando mejores formas de guiarme, la realidad es que la inteligencia espacial no es mi fuerte; por lo que nunca van a quedar completamente alineados.

Pero, esto no va a impedir que yo siga colgando cuadros. Al fin y al cabo, aunque disparejos, el conjunto general se ve bien; y ciertamente mis paredes se ven más alegres con ellos ahí. Lo que es más, yo me siento feliz cada vez que los veo, y también me siento orgullosa de haber completado una tarea para la que no soy buena; en otras palabras, que no me haya ganado el miedo a no ser perfecta.

Creo que esta es una actitud muy positiva para hacer frente a nuestras actividades. El estar dispuestas a intentarlo, a aprender del proceso, a disfrutar del proceso, a sentirnos orgullosas de nuestros resultados, el buscar mejorar, pero sin sentirnos mal si nuestro “mejor” es diferente al de otras personas; nos permitirá no sólo completar la tarea en cuestión, si no también nos alentará a hacer otras. Quién sabe, a lo mejor luego me animo a hacer un dibujo en la pared.

¿Estás dispuesta a seguir intentando colgar cuadros?