Sentí, siento, sentiré.

Que fantástico que este año hayas descubierto más libros para leer, aunque no hayas tenido oportunidad de leerlos.


Que increíble que este año hayas conocido a tantas personas con las que conectaste, aunque no hayas tenido oportunidad para conocerlas mejor.


Que bendición que este año conserves a todas tus amistades, aunque no a todas las hayas visto con la frecuencia con la que hubieras querido.


Que felicidad que este año tu familia haya permanecido unidad, aunque no siempre se llevaron de la mejor manera.


Que emocionante que este año hayas descubierto nuevos lugares que te gustaría conocer, aunque no hayas tenido la oportunidad de visitarlos todos.


Que divertido que este año te hayas encontrado con más juegos de mesa, aunque no hayas podido jugarlos todos.


Que orgullo que este año hayas podido alcanzar varias de tus metas profesionales, aunque algunas otras no se concretaron del todo.


Que privilegio que este año hayas podido ayudar a varias personas y causas sociales, aunque te hubiera gustado apoyar a muchas más.


Que importante que este año hayas tomado acción para cuidarte más, aunque te hayan faltado aspectos por atender.


Que esperanzador que este año hayas logrado varios de tus sueños, y que aún te queden tantos por cumplir.


Todas estas experiencias son maravillosas no lo sólo porque dan testimonio de que tienes ilusiones para los años venideros; sino porque son prueba también de que este año que termina, te diste la libertad de emocionarte.


¿Qué cosas maravillosas descubriste este año?

Orgullo y realización.

A lo largo de los años he recibido varios y diversos reconocimientos. Excelencia académica; primeros lugares y reconocimientos de participación en concursos de oratoria y de la materia de español; constancias de seminarios y cursos de actualización; cumplimiento de los famosos KPIs; entre otros. Algunos de ellos están colgados en una pared, otros forman parte de mi currículum, y otros más está guardados en su carpeta correspondiente.

Si bien todos esos reconocimientos me causan satisfacción y orgullo, con el paso del tiempo ha habido otros, de diferente naturaleza, que me llenan más el corazón cuando los recuerdo o cuando los vivo. Las cartas que me escribieron mis alumnos del servicio social, en las que me decían que era buena maestra, aunque no lo fuera de profesión. El libro que me dedicaron mis alumnos cuando di clases en la universidad, donde me agradecían el haber sido mi primero grupo.

Las cartas que en su momento me han escrito mis amigas y familia, donde mencionan como una palabra o acto mío les hizo ser más felices. Y también cuando esas mismas personas especiales me han hecho partícipe de sus sueños alcanzados, y por los que aún están trabajando.

Cuando compañeros de trabajo se han convertido en buenas amistades; y cuando tanto unos como otros expresan su aprecio no solo por trabajar, sino por convivir conmigo. Y cuando ves que tu trabajo genera satisfacciones e ilusiones más allá de lo material.

Por supuesto, también mencionar la alegría que, desde hace ya más de 2 años, me produce que las ideas contenidas en este blog conecten con otras personas. Que estas ideas las hagan recordar cosas que quizás habían olvidado, o bien que se encuentren con nuevas posibilidades. Y claro, también la satisfacción que siento al cumplir, si bien de una manera diferente; uno de los sueños que siempre tuve, que es el de compartir las ideas que antes solo vivían encerradas en mi cabeza.

Ahora que se acerca la época en la que se empieza con el recuento de lo obtenido a lo largo del año, y que se trata de resumir 12 meses en unas cuentas viñetas; es bueno que tomemos un momento para ver todas aquellas cosas que no se pueden medir o comparar de manera cuantitativa. La vida es mucho más que eso, y nos da muchas oportunidades para sentirnos no solo orgullosas, sino lo más importante, realizadas.

¿Tú qué quieres resaltar hoy?