El primero de julio fue el cumpleaños # 36 de la panda Xin Xin, habitante del zoológico de la ciudad de México; ganando así el récord de la panda más longeva viviendo en cautiverio. Para marcar tan importante fecha, se organizaron diferentes eventos; e incluso el embajador de China en México asistió a la celebración oficial. Xin Xin es descendiente directa de la primera pareja de pandas que llegó a México en 1975; como parte de la llamada Diplomacia Panda.
Dicha estrategia diplomática del gobierno de China consistía, literalmente, en enviar pandas gigantes a diferentes países con los cuales el gobierno quisiera iniciar o fortalecer relaciones diplomáticas. La primera instancia moderna en la que se usó esta estrategia fue, irónicamente, cuando China envió una pareja de pandas a los Estados Unidos como agradecimiento por el apoyo brindado al gobierno nacionalista chino durante la guerra con Japón. Después de la guerra, y hasta 1983, China envió 24 pandas a diferentes países del mundo, como símbolos de buena voluntad. Luego de esa fecha, la política cambió a un acuerdo de arrendamiento; que incluye una cláusula estipulando que cualquier panda que nazca de los pandas en alquiler, pertenece por derecho a la República Popular de China.
Esto es algo que hace también única a nuestra panda. Como ella es descendiente de pandas que fueron originalmente un regalo, la cláusula de propiedad no le aplica; convirtiéndola así en la única panda viva que no le pertenece a China.
Pero, aunque eso se modificará mañana derivado de las siempre cambiantes voluntades políticas, la realidad es que la gente ha hecho suyos a los pandas de Chapultepec. Su imagen está intrínsecamente ligada a la del zoológico, y su recinto es una visita obligada para quien le visita por primera o quincuagésima vez. Vamos, si incluso Tohuí, la madre de Xin Xin, tiene su propia canción interpretada por la icónica Yuri.
Este es sólo uno de los múltiples ejemplos en que la gente ha tomado las relaciones internacionales en sus manos, y las ha despojada de las apariencias que suele ligarse con la diplomacia. Además, como las mismas han surgido un poco espontaneamente, no están atadas a los cambios geopolíticas que suelen regir las relaciones entre gobiernos y sistemas políticos.
El Mundial de Futbol 2026 que terminó la semana pasada, ha sido tierra fértil para que estas relaciones surgieran. Ha habido casos muy sonados, como el del equipo iraní que tuvo que entrenar en Tijuana derivado del negado de sus visas de larga estancia por parte del gobierno de Estados Unidos; y quienes al final terminaron conmovidos por el apoyo y aprecio que les mostró la afición mexicana. Considerando que la guerra Irán-EEUU no tiene trazas de terminar pronto, una podría preguntarse si un recibimiento tan efusivo fue una buena decisión; sobre todo considerando la situación de frontera de Tijuana. Pero esas consideraciones geopolíticas no le interesan a una comunidad que busca apoyar al más desprotegido.
¿Y que me dicen del apoyo que tuvo Nueva Caledonia en su partido en Guadalajara? La selección de ese pequeño grupo de islas llegó a México para un partido de repechaje, y sin una afición. Pero durante el partido, un grupo de aficionados mexicanos se encargó de “echarles porras”. Si bien Nueva Caledonia tiene una embajada en México, dudo mucho que los aficionados de Guadalajara fueran conscientes de la existencia de este país antes del mundial; pero eso no les impidió alentarles.
Por supuesto, el Mundial fue también ocasión para celebrar y fortalecer relaciones formadas hace tiempo. Fue, por ejemplo, escenario para continuar la relación shōnen que se tiene con la selección de Japón. Y también fue testigo de cómo el fútbol sigue dando fuerza a la Hallyu en nuestro país; aunque quizás nada como la vez que aficionados mexicanos lanzaron por los aires al embajador de Corea en México en el mundial antepasado, celebrando como la victoria del equipo de los diablos rojos nos había permitido avanzar a la siguiente ronda.
Si bien con ambas naciones se mantienen relaciones diplomáticas sólidas; lo cierto es que nuestro país es distante para muchos de sus habitantes, conociendo solo lo básico o lo que ven en las noticias, no siempre favorecedor. Pero durante y después del encuentro deportivo, varios aficionados coreanos y nipones han expresado su sorpresa por lo que es realmente México, admirando la calidez de su gente.
Este mismo comentario ha sido repetido por aficionados de otras nacionalidades, e incluso por miembros de la prensa internacional. Quiero decir, la prensa británica incluso está pidiendo que se juegue un partido amistoso en el estadio Wembley entre su selección y la nuestra, para continuar con el compañerismo que se dio durante el encuentro que tuvieron en el estadio Azteca.
Así que si, la diplomacia es un arte que se practica en las oficinas gubernamentales; no siempre con las mejores intenciones. Pero los verdaderos lazos de hermandad son creados por las personas de calle; por aquellas que están dispuestas a compartir su realidad con gente que al inicio parece distante, pero que con el trato descubrimos que compartimos lo esencial. Sí, quizás los gobiernos promuevan estas relaciones mediante trámites migratorios sencillos y otras instancias similares. Pero también pueden buscar destruirlas cuando dichas relaciones ya no son ventajosas. A veces sus esfuerzos son exitosos, y consiguen que un grupo de gente odie a otro por cuestiones tan irrelevantes como el petróleo.
Sin embargo, me gusta creer que al final del día, prevalecerá la naturaleza humana de crear comunidad, de sabernos iguales pese a las diferencias que nosotros mismos hemos creado a lo largo de las épocas. Quizás esa comunidad inicie con el obsequió de un osito panda, o quizás con baile en una plaza a altas horas de la noche, o con algo tan sencillo como compartir tu comida con otra persona. Pero de que encontrará la manera de iniciar, la encontrará.
¿Tú qué tipo de relaciones quieres crear?
