Prioridades

Me puse como prioridad, y mi cuenta bancaria bajó 30 mil pesos.


Pero, ¿cómo es que pasó?


Fui a mi visita semestral con la dentista. Ahí fueron $800.


Fui a hacerme el examen de la vista y cambiar mis lentes. Ahí fueron $5,000.


Me hice mi examen médico anual, incluido el examen de senos y el cervicouterino. Ahí fueron $3,000.


Renové mis plantillas, para corregir mi pisada. Ahí fueron $2,000.


Abrí una cuenta de inversión para mi retiro. Ahí fueron $10,000.


Cambié el filtro del  agua en mi casa. Ahí fueron $700.


Me inscribí a un curso de administración de proyectos. Ahí fueron $1,500.


Renové mi colchón, pues ya tenía varios años encima y ya no me permitía descansar bien. Ahí fueron $6,500.


Y fui a cortarme el cabello. Ahí fueron los últimos $500.


¡Ah! ¿cómo? ¿Tú pensabas que me había gastado ese dinero en lattes, tintes y mascarillas coreanas?


Cariño, te dije que me había puesto como prioridad, y eso significa que invertí en mí misma, que tomé la responsabilidad de mi bienestar presente y futuro. ¿Por qué sería eso algo malo?


¿Tú eres tu propia prioridad?