Al otro día.

Un día dediqué una hora a diseñar una estrategia para reducir los costos de un proceso. Al otro día dediqué una hora a encontrarle forma a las nubes (vi un gato y una bruja).


Un día dediqué una tarde a aprender sobre estados y razones financieras. Al otro día dediqué una tarde a estar tirada en el pasto con mi gatita.


Un día dediqué una cena a hablar sobre precios y condiciones de pago con un proveedor. Al otro día dediqué una cena a reírme con mi amiga sobre lo que nos había pasado en la semana.


Un día dediqué un momento para revisar mis estados financieros personales. Al otro día dediqué un momento a comprarme unos aretes.


Un día me quedé toda la noche terminando una tarea. Al otro día me quedé toda la noche leyendo una novela.


Un día tomé un curso sobre administración de proyectos. Al otro día reflexioné sobre lo que cambiaría si no me preocupara por el futuro.


Un día dediqué un par de horas a desarrollar un caso de negocios. Al otro día dediqué un par de horas a escribir mi blog.


Un día tomé un curso sobre la administración del tiempo. Al otro día me pasé la tarde conversando con mi mamá mientras comíamos chocolates.


Un día pensé y pensé sobre cómo me gustaría vivir mi vida. Al otro día solo la viví.


Si me lo preguntaran, la verdad es que diría que el otro día fue el mejor empleado de los dos.


¿Tú qué quieres hacer con tu día?

Productividad, un poco a la izquierda.

La productividad se define como la cantidad de bienes y servicios que han sido producidos en un determinado período de tiempo, utilizando una cantidad de recursos igualmente determinada. Por supuesto, el objetivo es obtener el mayor beneficio usando el menor número de recursos posible; o bien usando dichos recursos de una forma eficiente. Es por ello que las organizaciones, y las personas, desarrollan diferentes indicadores para asegurarse de que están siendo lo más productivas posibles, analizando y midiendo los resultados obtenidos y buscando maneras de mejorarlos.

Ahora bien, para que dichos indicadores sean útiles, una de las primeras cosas a definir sería cuál es, en efecto, el resultado que se busca. Por ejemplo, si el objetivo de una línea de producción es que por cada turno se produzcan 100 artículos A y 100 artículos B; entonces un día en que no se produjo nada de A pero 150 piezas de B podría no considerarse como productivo, aún y cuando se han producido más artículos B. Si esto ha sucedido, entonces habrá que identificar la causa de que no se esté alcanzando el objetivo del producto A, y tomar acciones para corregirlo; o en su defecto plantearse si el objetivo requiere ajustarse.

Considero que esta falta de una definición clara es lo que provoca que muchas personas, en lo individual, sientan que sus días no son productivos. Tendemos a pensar que, si un domingo no lavamos, no planchamos, o no practicamos el francés en nuestra aplicación de idiomas, entonces ese fue un día perdido. Sin embargo, antes de emitir este tipo de juicios, habría que preguntarnos: ¿Qué es un domingo productivo para nosotras? Por ejemplo, en mi caso el domingo es el día en que procuro hacer alguna actividad con mi mamá, escribir este blog, y relajarme para estar lista para la siguiente semana laboral; lo cual logro de muy diversas maneras, que van desde leer un libro hasta tomar una siesta. En otras palabras, mi objetivo del domingo es elevar mis niveles de bienestar; si consigo eso entonces puedo decir que tuve un domingo productivo, puesto que utilicé eficientemente mis recursos para lograr mi meta.

Por supuesto no todos los domingos son iguales, en ocasiones debo hacer ajustes dependiendo tanto de factores internos como externos. Por ejemplo, usualmente los sábados lavo la ropa de cama, pero si ese sábado en particular está lloviendo; muevo la actividad para el domingo y quizás mueva escribir el blog al sábado. ¿Voy a lograr mi objetivo para ambos días? Sí, solo un poco diferente a cómo se había planeado inicialmente. Lo malo hubiera sido simplemente lamentarme de la lluvia del sábado y no haber buscado una solución, pues eso hubiera afectado no solo a mi objetivo de ese día sino los subsecuentes.

Es por ello que la capacidad de adaptación es tan importante, tanto en nuestra vida profesional como personal. En primera instancia es necesario que entendamos que no podemos medirnos usando los parámetros de otros; podemos usarlos como puntos de referencia, pero teniendo muy en claro que debemos adaptarlos a nuestra realidad. Es por eso que no comparto ideas como “el club de las 5am”, porque las más de las veces no están pensadas para el común de la gente, y tienden a ser demasiado puristas en lo que predican.

En segundo lugar, pero no menos importante, nos hará mucho bien entender que no todos los días alcanzaremos la productividad esperada; y esto no por una falta de voluntad o de disciplina, sino porque simplemente así sucede en ocasiones. Incluso las compañías más grandes del mundo, que invierten una buena parte de su presupuesto en tener sus recursos en óptimas condiciones, se encontrarán ante situaciones de baja productividad. Lo esencial aquí es identificar qué fue lo que causó tales circunstancias, y buscar corregirlas y adaptarlas. Por ejemplo, quizás nuestro objetivo de caminar dos horas diarias no será posible por un tiempo puesto que nos han asignado un proyecto importante en nuestro trabajo, y obstinarnos en cumplir ambos objetivos solo nos desgastará. Entonces, quizás lo que haya que hacer sea aceptar que le tendremos que dedicar una hora más a nuestro trabajo, y tener caminatas de solo una hora; y cumplir con esa planeación.

Este último punto me parece también que es primordial que internalicemos. Tal como en el ejemplo que puse al principio, tener 150 de B y cero de A no es la mejor situación posible. Por tanto, aunque cumplamos con todos nuestros objetivos laborales y tengamos una casa impecable; si eso implica que estamos dañando nuestra salud emocional y física, entonces definitivamente algo está mal en el sistema y hay que cambiarlo. Pero de nuevo, esto no será posible hasta que hayamos definido que es lo mejor, o lo más productivo para nosotras, considerando no sólo nuestra realidad actual, sino aquella a la que aspiramos.

¿Para ti qué significa la productividad?