Quizás hayas escuchado la frase “si el mundo fuera ciego, ¿cuántas personas pensarían que eres bonita?”; la cual por supuesto hace referencia a la importancia de la belleza interior y demás. Pues bueno, ayer se me ocurrió una extrapolación de esta cita. Si Excel no existiera, ¿cuántas personas te considerarían necesaria?
Con esto hago alusión a que varias de nosotras poseemos habilidades o conocimientos que son valorados o importantes en nuestra realidad; pero si esta cambiara, nos encontraríamos con que nos falta mucho por saber. Y con que nuestra realidad cambiara, no me refiero a algo drástico como un accidente o un apocalipsis zombi (referencia intencionada al libro “Guerra Mundial Z”, que presente una escena con esta misma idea). Es más, ni siquiera tiene que ser algo propiamente malo o permanente; solo tiene que ser algo que se salga de nuestra rutina.
Por ejemplo, mi trabajo actual es un puesto de escritorio, pero si me cambiaran a uno de campo, aunque fuera al mismo nivel; me enfrentaría al reto de no saber manejar un automóvil de transmisión manual (lo que en mi región llamamos estándar), que es el que usualmente ofrecen las empresas para ese tipo de trabajos. O bien, si por cualquier motivo mañana tuviera que trasladarme en transporte público, la verdad es que la sufriría bastante, puesto que hace un buen tiempo que no estoy tan al tanto de las horas de llegada de los autobuses a las respectivas paradas. Eso, aunado a los cambios que han hecho al sistema de transporte, y a la poca confiabilidad del mismo en mi ciudad; me pondría las cosas realmente complicadas.
¿Son estas cosas difíciles de aprender? El aprender a manejar estándar es debatible (tengo malos recuerdos de no poder echar a andar el auto en medio del tráfico), pero usualmente la respuesta es que no. Sin embargo, creo que lo correcto sería preguntar si son difíciles en comparación con qué, y considerando las habilidades de quién. Porque, al fin y al cabo, estas son habilidades y conocimientos que van evolucionando y mejorando como cualquier otro.
A diferencia de la frase sobre la ceguera mundial y la belleza, mi intención con esta entrada no señalar que es más valioso saberse todas las rutas de los autobuses locales que saber hacer una tabla pivote; sino más bien ser conscientes de la importancia de ambos conocimientos. Debido a la manera en que está construida nuestra sociedad, tendemos a creer que es mejor y más provechoso dedicarle tiempo a aprender ciertas habilidades especializadas que eventualmente podrían redituarnos más dinero, dejando de lado conocimientos considerados como “básicos”. Quiero decir, ¿para qué preocuparte por los horarios de los autobuses si tienes un auto propio?, ¿o para qué aprender a coser una bastilla si puedes contratar a una costurera?
Como dije al principio, una respuesta obvia es porque no sabes lo que te depara el futuro; pero además de ello es entender que el saber estas cosas “básicas” no te hacen menos importante. De nuevo, tu conocimiento particular se vuelve relevante o no dependiendo de tu contexto; por lo que en nuestra sociedad tan amplia, todos los conocimientos son importantes y valiosos. El comprender esto nos ayudará a corregir problemas como la meritocracia mal entendida y el clasismo, generando una sociedad más integrada con personas mejor preparadas para lo que venga.
¿Tú qué conocimientos tienes?
