Revelaciones cotidianas.

Recientemente tuve la oportunidad de realizar un viaje por motivos de trabajo; y por tanto se dio también la ocasión de probar distintos restaurantes de la ciudad visitada. He de confesar que, desde hace mucho tiempo, por cuestiones tanto prácticas como de seguridad; los pagos del consumo y del servicio de los meseros y mesaras, los hago con la tarjeta. Esto para mi ya se ha vuelto un hábito al que no le doy mayor relevancia.

Sin embargo, durante este viaje, el mesero de uno de los restaurantes nos preguntó que si era posible que la propina se la diéramos en efectivo. Supongo que al ver nuestras caras de sorpresa sintió que debía dar una explicación; y nos comentó que cuando la propina se la dejan por tarjeta, el restaurante tarda mucho tiempo en darle el importe que le corresponde. Según nos dijo, a ese día tenía atrasada la entrega de las propinas de todo el año; no pongo la cantidad que nos dijo le debían, pero he de admitir que el monto me sorprendió bastante.

Por supuesto, no tengo manera de comprobar hasta que punto lo que nos dijo sea cierto, o incluso si es una total mentira. Ninguno de los escenarios me parece poco creíble, pues sé cómo algunos empresarios/patrones administran su flujo a costa de sus empleados; y también estoy consciente de que la gente prefiere muchas veces que sus pagos (de cualquier índole) se le hagan en efectivo, por un sinfín de razones. Pero aún así, este suceso ha pasado a ser lo que yo considero una epifanía cotidiana.

La palabra epifanía se asocia generalmente con grandes revelaciones, usualmente de índole religiosa; sobre temas trascendentales, que termina cambiando la vida de la persona que la experimenta. Por eso es que yo le agrego la palabra cotidiana, como una forma de hacer ver que la revelación pueden darse en momentos inocuos del día a día, y sobre temas que quizás puedan parecer irrelevantes; pero que no obstante cambian la forma en que nos relacionamos con el mundo mediante nuestras acciones y decisiones, aunque esto no tenga un efecto palpable en el gran esquema de las cosas.

Por ejemplo, hace ya más de 10 años que trabajé en una empresa que se dedicaba a la reparación de celulares, incluido el proceso de pintado. Mi trabajo consistía en comprar los insumos para que el equipo de producción pudiera precisamente realizar los diferentes procesos del aérea. Fue en ese entonces que descubrí lo terriblemente difícil que es pintar celulares naranjas y de colores similares. Si había la más mínima desviación, ya sea durante le proceso o por los insumos, el color quedaba diferente y lo devolvían de calidad. Era simplemente espantoso, sobre todo cuando la pintura venía dentro de las especificaciones pero aún así no quedaba el tono. Como digo, una verdadera monserga.

A raíz de esta experiencia, decidí que jamás en la vida compraría para uso personal un celular con esos tonos, decisión que he seguido hasta la fecha. ¿Cambia mi decisión el gran esquema de la producción de celulares?, ¿las empresas que se dedican a ello considerarán no sacar un modelo en color naranja por esta situación? La respuesta es obviamente no, pues existen miles de personas en el mundo que no saben lo increíblemente difícil que es producir ese tipo de celulares, o cuyo color favorito es el naranja; y por ende los seguirán comprando. Sin embargo, al menos yo como persona vivo un poco más tranquila de saber que estoy contribuyendo a que una chica o chico de compras en algún lugar del mundo tenga menos estrés por esta situación.

Con el caso de las propinas que abrió esta entrada, sucederá algo similar. A partir de ahora voy a procurar preguntar a las personas que me brindan servicio en los restaurantes, si el dejar la propina por medio de la tarjeta contribuye a que ellas no lo reciban de manera rápida o efectiva. Quizás termine descubriendo que el caso del chico de mi viaje sea aislado, o quizás resulte este ser un problema generalizado. Por supuesto, también va ser una anécdota que platique cuando la gente me pregunte sobre este viaje, o sobre un tema similar. Si esto resulta ser un tema generalizado y la suficiente gente habla de ello, quizás pueda darse un cambio a nivel estructural. Pero, aunque no suceda así, y el resultado sea solo a nivel personal; el saber que ayudé a esa persona a tener un mejor día de trabajo será suficiente para mí.

¿Cuál epifanía diaria has tenido últimamente?