Hace unas semanas leí esta frase de Arianna Huffington: “Puedes completar un proyecto, dejándolo”. Raras veces me encuentro con frases como esta, en las que en cierta forma se les dice a las personas que está bien dejar algo “a la mitad”, sobre todo si ese algo no te está haciendo bien. En una época en que la mayoría de las personas nos trazamos metas para el próximo año, creo que esto es una buena idea para tener en mente.
Con esto quiero decir que debemos entender esas metas o propósitos como nuestra guía de qué queremos lograr; mientras que las formas de lograrlo serán los proyectos que emprendamos en el año. Estos últimos son los que debemos ver como flexibles, para que se vayan adaptando a la realidad de nuestro día a día, y que incluso puede ser que con el paso del tiempo ya no sean viables o favorables para nuestras metas. Pero los propósitos deben de seguir ahí, porque al final del día representen lo que es importante para nosotras.
Por ejemplo, hace unos años uno de mis propósitos fue tener una más balanceada, y decidí acercarme a una profesionista de la salud mental para ello. La realidad es que nunca conectamos, y debido a esa falta de conexión no podíamos abordar apropiadamente aquellos temas que a mí me interesaban; así que decidí dejar la consulta luego de un tiempo, puesto que la misma no estaba sirviendo para mi propósito. Sin embargo, como para mí seguía siendo importante el tener una mejor vida, recurrí a otras instancias para lograrlo; incluido ir con otra psicóloga con la que sí pude entablar una relación armoniosa. Como por supuesto la meta que me tracé es muy amplia, a lo largo de los años he ido tomando más proyectos que me permitan alcanzara, y varios de esos se han quedado un poco en los estados iniciales porque al llevarlos a cabo me di cuenta que no era particularmente algo que yo quisiera continuar.
¿Estuvo mal que haya iniciado esos proyectos, aunque no los haya terminado? No, por el contrario, creo que tuvo beneficios. Por un lado, como ya dije, me permitió darme cuenta de ciertas cosas que no van conmigo, por lo que pude emplear mi energía en buscar cosas que sí me hagan sentir bien. Pero, además, el poco o mucho tiempo que les dediqué, me permitió aprender conceptos, ideas, habilidades, y muchas otras cosas que me siguen sirviendo en mi vida diaria. Por ejemplo, en un curso de religión que quedó inconcluso aprendí algunas ideas sobre cómo ser mejor profesionista; y en el primer y único curso de Reiki que he tomado aprendí sobre la necesidad de no quedarnos con los problemas de la gente a la que ayudamos.
Cómo estos tengo varios ejemplos de proyectos que han ido quedando en diferentes etapas de desarrollo, como también tengo otros varios que he concluido satisfactoriamente como luego dicen; y cada uno de ellos me ha ayudado a lograr mis propósitos a corto y largo plazo. Así pues, en este año que empieza, espero poder emprender más proyectos que me acerquen a las mismas; e igualmente ser capaz de identificar cuáles ya no sirven a estas, y tener la capacidad de aceptarlo y dejarlos ir. Al fin y al cabo, siempre puedo iniciar otro proyecto, ahora con más experiencia; pero el tiempo dedicado a un mal proyecto no lo puedo recuperar.
¿Qué proyectos planeas dejar este año?