Nunca he puesto un altar de muertos por propia iniciativa, siempre los hice como parte de las actividades de la clase de español; y creo que alguna vez apoye a poner uno en un trabajo. Quizás esto te parezca extraño si me estás leyendo desde otro país, pues a últimas fechas esta es una celebración que ha recibido mucha difusión mediática; y en cierta forma se ha convertido en la fiesta con la que se identifica a la cultura mexicana.

Pero sabes, ese es precisamente el detalle, yo no me identifico con esa celebración. Digo, comparto la idea central de recordar la memoria de las personas que amamos y ya no están con nosotras, así como que ellas nos siguen acompañado; pero no me nace el celebrarlo de la forma que marca la tradición. Al final del día, es una celebración que está lejos de mí, tanto en el aspecto cultural como geográfico; claro que puedo apreciarla en su calidad de festividad icónica de las culturas del centro y sur del país, pero nada más.

Y no es porque, como alguna vez le dijeron a mi hermana, sea muy del Norte y siga más las ideas o fiestas de Estados Unidos. En mi vida he ido quizás a dos fiestas de disfraces, pero jamás he celebrado Halloween como tal; precisamente por lo mismo: no me identifico con la celebración. De hecho, eso me pasa con varios aspectos de mi vida. Si no tengo un vínculo emocional con alguna celebración, la misma pasa de largo para mi. Pero, si por el contrario, alguna fecha en particular evoca en mi un sentimiento especial; busco la manera de celebrarla, aunque no sea una fiesta tradicional.

Por ejemplo, desde muy pequeña he sido fan de La Guerra de las Galaxias, así que desde que el 4 de mayo se estableció como el día de la misma; procuro hacer algo especial relacionado con la saga. O bien, como recordatorio de mis días en Washington, DC y lo mucho que me gustó el festival de los cerezos en flor; durante las fechas en que estos florean procuro usar alguna prenda alusiva a ellos. O en un plano más personal, hago difusión del Día Nacional de la Dalia en mis redes sociales.

Lo mismo pasa con muchas otras fechas que celebró, sin importar si la misma es compartida solo por las personas cercanas a mi o por un gran número de personas alrededor del mundo; yo las conmemoro por la importancia que tienen para mi. Al fin y al cabo, las tradiciones sirven para transmitir una idea compartida; en este caso yo la uso para transmitir y compartir la idea de Dalia, y eso es suficiente.

¿Tu cuáles tradiciones compartes?

2 comentarios en “Tradiciones.

  1. Cierto, hay tradiciones propias de familia, como el comer o no comer cierto alimento X día; son parte de nuestra formación en el hogar y otras las adquirimos donde nos vamos desempeñando o van influyendo las circunstancias. Lo importante creo en estas fechas es la forma en que interpretamos la muerte y como aceptamos la pérdida del ser querido el cual mientras ocupe una parte en nuestro pensamiento es mantenerlo vivo. Recuerdo que en mi cuidad natal “la capital del mundo” se va y reza en las tumbas, que previamente se limpiaron y remozaron y dejas ofrendas florales y luego sales a comprar lo que el comercio ofrece afuera del panteón “la feria del hueso”

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  2. Miren que bonita reflexión:
    Reflexión para este día de muertos.🌼🌻🥀🌷🏵️🌺

    Para este día no tengo flores ni altar, no prenderé velas ni haré oraciones, de hecho no tengo muertos en la familia, tengo personas que se han ido, pero que su sangre fluye por mis venas, que siguen aquí, conmigo, en mis recuerdos.

    No habrá calaveras ni flores, tan sólo festejos por haber convivido con personas valiosas que sólo se adelantaron a la presencia de DIOS.

    Para este día no tengo lágrimas, tengo agradecimiento, no hay tristezas (un poquito de nostalgia) sólo recuerdos, si algo yace en mis sepulcros familiares son evidencias de quienes aún dan vida a mi vida con su legado.

    No usaré este día para meditar sobre la muerte, agradeceré la oportunidad de la vida, en mi casa todos son bienvenidos, sobretodo los recuerdos de las personas que ya no están físicamente.

    Para este día de muertos no adornaré la casa con motivos fúnebres, abriré mis cortinas para que la bendición del sol entre y acaricie mi vida.

    Para este día de muertos hablare directamente con DIOS para pedirle por mis vivos.

    Para este día y para el resto de mis días, pensaré en la muerte para valorar la vida, mi ofrenda será tratar de ser mejor y mi incienso una sonrisa sincera para los demás.

    Para este día de muertos abrazaré aquellos que tienen muerta la esperanza, que han perdido la paz o se les murió la fe.

    Para este día tengo tantas gracias que dar, un requiém a mi tristeza y un epitafio en mi puerta que diga:

    “Aquí yace y vive una persona que no quiere morir en vida»

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