Creo que fue en secundaria cuando me tocó leer “Romeo y Julieta” para la clase de Español, y posteriormente hacer un trabajo sobre la obra. A diferencia de otras historias, esa en particular la leí de un tomo de una Enciclopedia que había en mi casa, el cual al principio tenía un prefacio con comentarios sobre dicha obra y otras escritas por Shakespeare. En ese prefacio, se comentaba (palabras más, palabras menos) que todas las heroínas románticas posteriores, se habían basado de una u otra forma en Julieta.

Sinceramente no recuerdo que más comentaba sobre ese respecto, pero en cierta forma era como decir que todas las historias eran variaciones de una misma. Si bien este comentario tiene razón hasta un determinado punto, creo que entonces también debe hacerse la anotación de que una misma historia o tema puede volverse más o menos relevante o interesante, dependiendo de la forma en la que sea contada. Aquí cabría decir que, a diferencia de otras situaciones, la forma tiene más importancia que el fondo.

Por ejemplo, “Fahrenheit 451” y “Un mundo feliz” tratan ambas sobre una realidad distópica en la que las personas han perdido contacto con el arte y consigo mismas, viviendo vidas aceleradas y sin sentido. Podría argumentarse que la obra de Aldous Huxley es más irónica y oscura si cabe, pues en ese mundo ficticio los seres humanos son divididos en clases desde antes de su nacimiento, esto por medio de la manipulación genética; y la segmentación y acondicionamiento sigue durante toda su vida por medio de técnicas bastante cuestionables. El manejo de estos temas hace que sea una novela de reconocerse, tanto así que ocupa el 5º lugar en la lista de Modern Library de las 100 mejores novelas del siglo XX.

Pese a todo lo anterior, he de confesar que cuando estaba tratando de recordar detalles de la trama de esa obra, me quedé en blanco. Tuve que volver a leer las primeras páginas del libro y posteriormente un resumen para recordar más o menos de que iba la historia. Todo lo contrario a “Fahrenheit 451”, pues es un libro del que tengo la historia fresca, aunque lo leí hace aproximadamente 18 años (el de Huxley lo leí hace quizás 10). Puedo decir incluso que las ideas presentadas por Ray Bradbury han hecho eco en varios de mis escritos a lo largo de los años, incluidas entradas de este blog. Además, a diferencia de “Un mundo feliz”, yo si recomiendo puntualmente a “Fahrenheit 451” como un libro que las personas deben leer al menos una vez en la vida.

Así como este hay varios libros que presentan un tema central similar, pero la forma en que es presentado marca la diferencia entre uno y otro. Lo mismo pasa en la vida diaria: la manera en que presentamos las distintas situaciones que vamos atravesando influyen grandemente en la manera en que las vivimos, recordamos y transmitimos. Por ejemplo, una descripción bonita y entusiasta de nuestro parque local puede ser muy agradable de escuchar, mientras que una experiencia aparentemente increíble como conocer el Parque Central de Nueva York puede volverse sosa si la relatamos con desgana. De la misma forma, si una persona vive cualquiera de estas experiencias con intensidad, la misma será mucho más satisfactoria que la vivida por una persona que la vio como algo sin mayor encanto.

De esta forma, procuremos vivir cada una de nuestras historias con entusiasmo, pese a lo trilladas que puedan ser; para que cuando las estemos recordando para nosotras mismas y para los demás, se sientan como una historia fresca y, ahora si, feliz.

¿Tu qué historia has vivido con intensidad?

2 comentarios en “La misma historia, ¿o no?

  1. En la narrativa o, en la vastedad de la vida, cada historia es un lienzo único; la forma en que la pintamos con entusiasmo y minuciosidad determina si será una obra maestra atemporal o simplemente un recuerdo contenido bajo las condiciones del tiempo.
    Me gustó mucho tu escrito, un gusto volver a leer este blog.

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